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Caballo de Troya. 9-N: El beso de la Patria

1.

Padecemos el falso debate del llamado “process” que hegemónicamente se ha impuesto sobre los movimientos sociales, las vidas cotidianas y las luchas contra la precariedad. Dicho debate es tan hegemónico que incluso estamos aquí, hablando del tema. La farsa que preveíamos se ha certificado el propio día 9 de noviembre que por mucho que les pese a los nacionalistas españoles ha sido un “éxito”. No hemos esperado a escribir antes esperando saber lo que iba a pasar sino hemos tardado en escribir por pura pereza y nos asombra saber que el “process” es incluso menos de lo que esperábamos y al no ser ingenuos no esperábamos demasiado, solo un poco más de espectáculo de la tensión, que apenas ha ocurrido.

A pesar que parece ser (y en la zona donde vivimos podemos corroborarlo) la afluencia a las urnas de la encuesta (pseudoreferendúm no vinculante, visto lo visto por muy legal que sea ningún referéndum que se ha hecho en el territorio bajo dominio del Reino de España es vinculante) ha sido pacífica y masiva, en nada se ha diferenciado a un referéndum sobre el estatuto que la gobernación se pasó en la época de Zapatero por el forro. Fue un once de septiembre sin combate, en una celebración del Barça hay más lucha que en esta impostura pacifista y domesticada.

Vemos paripés, “donde está la bolita” y simulacros de conflictos por parte de todos los actores de un guion que no ha traído liberaciones sino paz social con el imperante debate sobre independentismo-unionismo frente a la paulatina miseria que invade nuestras vidas cotidianas. Este imperio de la mentira populista y transversal se asemeja a un peronismo a la catalana. Los movimientos resistentes de los pobres contra la crisis han quedado relegados y sometidos a los intereses de los actores de dicho proceso patriótico de unidades nacionales (tanto españolas como catalanas) y consensos encubiertos en las posturas a favor y en contra.

Era evidente que no se iba a convocar un referéndum vinculante, ni en su caso saltarse la prohibición del mismo: no nos  imaginamos a los afiliados y votantes de las formaciones del consenso del “process” defendiendo las urnas y los consiguientes resultados frente a la guardia civil y al ejército español.

Todas las justificaciones de algunas personas que se consideran anticapitalistas o libertarias llamando a la participación para poner en crisis al Estado, a la Gobernación y al estatus quo de la dominación capitalista se están evidenciando en el peor de los casos: falsas, mentirosas. En el mejor erróneas. La participación de nuestra gente compañera no es más, una vez más, que dar contenido de protesta social a la impostura del independentismo domesticado.

Aquí en Catalunya cualquier persona mínimamente con sentido común sabe que el sentimiento nacional español es históricamente siervo de los Grandes De España, renovado popularmente por el fascismo franquista cuyos gobernantes continúan aun en los órganos del poder a pesar que formalmente llevamos más de treinta años de democracia. Pero considerar colonia a Catalunya cuando una parte importante  de su clase oprimida no es de origen, ni sentimiento catalán, es como mínimo erróneo mientras todos los grupos dominantes sean catalanistas o españolistas confluyen en intereses comunes, la explotación del sentimiento pertinencia no deja de ser un icono de falsedad.

En si no queremos quedarnos en comentar el 9N, más bien queremos intentar un análisis crítico del nacionalismo en general y más concretamente en Catalunya. También como no, negar a España como patria, para nosotros no es más que un territorio geográfico, igual que Catalunya, víctima de la gobernación de los Grandes y cuna algunas de las revoluciones de los de abajo. Consecuente tenemos más en común con los oprimidos de Extremadura o Castilla, por decir algo, que con nuestros burgueses esclavistas de la Caixa o CiU y no por eso nos consideramos españoles.

2.

Mucha gente éramos conscientes de las limitaciones del movimiento de las acampadas del 2011. En si solo podemos hablar de nuestras experiencias, del territorio donde se arrastra nuestra vida. Pero a pesar de la colonización ideológica que padecía dicho movimiento por la cultura de la gobernación que encorsetaba el conflicto con la mistificación democrática y no violenta; dicho movimiento significo una radical utilización del espacio público convirtiéndolo en espacio Pueblo, en espacio para la palabra, para el gesto, para el acto de las gentes que estamos abajo: de las personas sometidas a la precariedad y esclavitud capitalista. Las asambleas y movilizaciones quitaron la hegemonía e iniciativa a la Gobernación en las calles y plazas. Relegaron a los partidos, incluso extraparlamentarios al asombro del no entender o entender que el público empezaba a ser actor. La gran diferencia entre colectivo y público, entre ser sujeto u objeto. Empezaron a entender que la clientela se les iba, que no los necesitábamos, que nadie nos representa.

Tomando la palabra, defendiéndose de la crisis se iban cada vez más superando los márgenes de la domesticación democrática. Muchas iniciativas no solo desbordaban a los políticos de la gobernación sino también a los que pretendían ser alternativa de gobernación desde las asambleas que intentaban controlar. Los límites del 15M se estaban poco a poco superando y como respuesta por parte del Estado-Capital este ejercía la represión para poder continuar su política Neocon. Pero cada vez más ante esa represión, ante esa sordera de los poderosos, a la ineptitud (hoy corregida con el guanyem, podemos y la cup) de los mediadores asamblearios entre nosotras gentes pobres y el Poder político y económico, la política perdía iniciativa y las luchas avanzaban cada vez más autónomamente hacia la radicalidad.

Una vez mas el catalanismo, el patriotismo, irrumpe como arma del Estado-Capital desde una presunta sociedad civil encabezada por la ANC y tutelada  por la Generalitat convocando un once de septiembre y tras el éxito de este unas elecciones anticipadas bajo la promesa de que en el 2014 habrá un referéndum por la independencia. La estrategia es un éxito. Por un lado la Política y los partidos vuelven a ser el centro de la palabra, el Gobern aun perdiendo la mayoría  absoluta se lava la cara de sus responsabilidades criminales por los recorte: los cuales han provocado suicidios, muertes evitables en sanidad, deteriorado nuestro medio, arruinando familias, aumentando solo los presupuestos para la represión y prebendas a aforados… “La culpa es de España” nos gritan, cuando por un lado los primeros en desmontar el Estado de bienestar fueron los de CIU para deshacer, para ser  Más papistas que el  Papa y marcar  el camino al resto de Neocons de la gobernación del Reino de España. El debate del referéndum y de los nacionalismos vuelve a ser centro de atención. En las elecciones la CUP promete ser el caballo de Troya, dan un discurso de ilusionistas y tras la investidura amablemente el Neocon y el revolucionario se dan amable y alegremente las manos, el pacto esta sellado, amigos para siempre… Hasta llegar al beso…

La izquierda independentista servicialmente empieza a intentar controlar todos los movimientos sociales, crea facciones libertarias, el falso debate se desplaza a nuestras luchas las cuales en una especie de hipnosis son recubiertas por el nosi, el sisi o él no sé qué coño pasa pero cada vez todo vuelve al redil… La nación, el derecho de autodeterminación, la independencia, sustituyen a la incipiente (posible) guerra social, el programa de socialismo democrático nacional y cooperativista de todas las facciones de la cup se impone allí donde el proletariado permite que la Esquerra Independentista participe… Y como en un estado de inercia es en casi  todos los movimientos sociales… Nuevamente los apagafuegos aparecen con nuevos pelajes, poco a poco reconducen la guerra social a la transversalidad de la unidad de clases que necesita todo nacionalismo. Se inicia el “process” cuyo objetivo real es mantener mediante la magia independentista a los mejores gestores del Capital en el territorio catalán (Consenso del process, gran coalición, posiblemente) en el Poder.

3.

Cada vez es más evidente donde está el caballo de Troya. Repitiéndonos, una de nuestras conclusiones es que todos los agentes que participan del consenso patriótico son cómplices voluntarios o ingenuos de una nueva paz social bajo el espectáculo de dos identidades nacionales aparentemente enfrentadas. Los pobres siguen recibiendo hostias, pero tienen dos banderas y varias estrellas donde calmar los moratones. El caballo de Troya, el abrazo de la patria, todos posando en el escenario: unos junto al Mas, otros haciendo aspavientos frente a él… Y la pasta se pierde por la pequeña andorra, la turística Tenerife, las comisiones y los sobres. Cariño disfrazado de comisión de investigación parlamentaria. Y nos siguen golpeando en los desahucios, manifestaciones. Nos siguen quitando el pan de la boca de los hijos y abuelos… Bon cop de falç, todo por la patria…

En vez de dejar en evidencia tanto al fascista y caciquil nacionalismo español, como al claudicante y conservador nacionalismo catalán para defender nuestras luchas y crear las bases sociales de nuestro proyecto revolucionario nos dedicamos a llenar de contenido social y radical a dicho falso debate. Dejamos de mirar a largo plazo, a marcar nuestros ritmos y estrategias para seguir los ritmos y estrategias de los administradores del Capitalismo en el territorio donde vivimos.

Posiblemente es que poca gente tiene un proyecto revolucionario, más bien se vive en el mundo de las apariencias.

La patria necesita del dinero, del Estado, de la propiedad, de la política, de la colonización de nuestra cultura cotidiana por una cultura estandarizada… Nos mantienen en el terruño, rodeado de fronteras bajo un universal imperio donde la mercancía las traspasa libremente. El idioma de los pobres no es el castellano, el catalán, el bereber…. El idioma de los pobres es el lenguaje emancipador y universal de las luchas por conquistar el presente, el aquí y ahora. El idioma universal de los grupos sociales oprimidos es la radicalidad de sus luchas contra los opresores, superando la economía, la política y sus representaciones.

4.

Pensamos que ciertas movilizaciones y conflictos de tipo nacional identitario aparecen para paliar la lucha de clases. No es que pensemos que hay un  Poder conspiracional en la sombra que controla el devenir de la historia, sino que las clases dominantes y sus posibles alternancias buscan reconducir el descontento social domesticándolo, encauzándolo a sus superfluos intereses de conservadurismo o reforma. Que mejor que la transversal identidad de la nación con sus eternos y externos enemigos que la identidad de clase de los de abajo contra los de arriba que crea liberaciones y solidaridades.

Alrededor de las luchas populares tanto bajo el franquismo como durante la transacción democrática aparecen distintos procesos regionalistas que van quemando etapas hasta que llega este montaje independentista actual, desarrollado no por independentistas sino por clases dominantes regionalistas y claudicantes...

Antes de la guerra civil el movimiento independentista catalán estaba encabezado por el partido “Estat Catalá” organización minoritaria aunque importante en ERC, esta última hasta bastante después de la guerra se definía como republicana y federalista. La deriva del Estat Català le hacía pendular desde la simpatía a la revolución rusa como al fascismo de Mussolini.

Tanto el franquismo, como los gobiernos democráticos, como los grupos sociales dominantes locales de turno han ido azuzando según sus intereses la antipatía y el malestar entre distintos territorios y comunidades lingüísticas oprimidas por el Reino de España. La represión sobre las distintas lenguas y lenguajes ha ido variando según su composición social. En el caso de Catalunya mientras estas eran mayormente habladas  por las capas populares eran cada vez más perseguidas ya que no solo permitían una identidad de clase sino también una impermeabilidad frente al control que el proyecto de Estado-Nación Español necesitaba para realizarse.  Una vez el control social sobre la población se ha impuesto, la persecución de dichas lenguas se hace cada vez más innecesaria. Una y otra vez nuestras lenguas y lenguaje son utilizadas para imponer el imperio del Estado-Capital, adormeciendo la lucha de clases, la identidad de los oprimidos mediante discursos superficiales del falso conflicto y la política de la tensión. (Durante buena parte de nuestra historia las lameculos clases burguesas catalanas rechazaban el uso del catalán pues pertenecía a payeses ignorantes según ellas, con la llegada de cada vez más inmigrantes castellano parlantes el uso del catalán iba siendo más respetable, sectores populares rechazaron entonces el uso del catalán pues fue convirtiéndose en el idioma del tendero o el amo, error aprovechado por el Lerrouxismo antes de los treinta y Ciutadans en la actualidad).

Se nos hace necesario el denunciar los clichés (promovidos por los poderosos españoles y catalanes) de que las gentes que vivimos en Catalunya somos cerradas, sensatas, reprimidas, avariciosas y laboriosas. Nuestro territorio durante la mayoría de su historia ha sido escenario de violencias populares, revueltas  sangrientas, huelgas sin fin y de situaciones que muestran el carácter solidario y colectivista del pueblo que vive en Catalunya. Fue uno de los primeros sitios de Europa donde los campesinos vencieron a los nobles acabando con la servidumbre. (La revolución de los payeses de remensa y no es necesario comentar las experiencia colectivizadora durante la revolución iniciada el 19 de Julio.).  Igual que en el resto del mundo, la reciprocidad y la solidaridad es el lenguaje común de los oprimidos.

5.

Una vez desarmado y casi aniquilado el movimiento proletario en Catalunya tras la Guerra Civil y la posguerra, el sentimiento regional-nacionalista de la burguesía empieza a criticar al régimen franquista centrándose en una hipotética defensa de la lengua catalana, la cultura y otros valores que según ella  conforman la propia nacionalidad Catalana intentando al mismo tiempo paliar los antagonismos sociales introduciendo, cómplice del franquismo los antagonismos territoriales. El franquismo azuzo la rivalidad, el futbol, el anticatalanismo, la fobia al xarnego, implantando falsos debates, exactamente como en la actualidad ocurre.

Movimientos como Cristians catalans  (Jordi Pujol i Soley) solamente iniciaron su antifranquismo cuando la clase trabajadora, debilitada por una guerra y la represión fascista era incapaz de desarrollar una práctica combatiente de masas (aunque aún había maquis). La revolución era un recuerdo lejano y  derrotado. Tocaba dar limosna y defender la más rancia cultura folclórica. Desde nuestro punto de vista, los orígenes de  Convergencia son tan franquistas como los del PP, solo que más disimulados por las barras de la bandera.

6.

El proyecto del Estado-Nación España está incompleto, es en sí un fracaso. Históricamente las clases populares casi nunca se han identificado con las clases dominantes, algo necesario para crear un estado-nación. Solo la religión podía generar cierto consenso, pero su total alineamiento con los poderosos complicaba esa tarea de intermediación y aglutinamiento social. El anticlericalismo ha sido un motor de cambio revolucionario en el territorio bajo dominio del Reino de España.

Pocos han sido los momentos de consenso identitario basados en la nación española. A saber, la guerra contra la invasión napoleónica. Los intentos imperiales desde los tercios de Flandes han sido un cúmulo exponencial de fracasos. En si podíamos arriesgarnos a decir que el ejército español desde esos mitificados tiempos de Felipe II solo ha vencido al  Pueblo que subyugaba. La victoria contra las tropas napoleónicas fue realizada por el propio pueblo alzado en armas (uno de los pocos momentos en que la iglesia se alineo con las capas populares y el ejército acabo siendo progresista) y en esa victoria fue el único instante histórico del triunfo del concepto de España como nación. Antes y a menudo después ningún súbdito de los Grandes de España tenía como referencia el orgullo de ser español.

Solo tras una guerra de tres años y una dictadura franquista auto trasformada en un régimen parlamentario que lleva 75 años funcionando (según nuestro parecer seguimos en un franquismo evolucionado), el concepto nacional español se va asimilando, por fuerza, en muchas zonas del territorio que dicho Estado subyuga. La  democracia actual,  repetimos y el franquismo son el mismo régimen con un lavado de cara. Los mismos que administran el primero, administraron el segundo.

Fascismo, democracia, republica popular no son más  que diferentes formas de administrar la Dictadura del Capital según las necesidades obligadas por la lucha de clases. Pero el indisimulado espectáculo de la gobernación en el caso español es un escándalo. La Dictadura del Capital históricamente en el territorio donde vivimos solo se ha podido por implantar por métodos autoritarios y brutales. La mano que nos estrangulada se abre o cierra según el nivel de domesticación que las clases populares desarrollamos. Tanto en Catalunya como en España, “disfrutamos” de una de las clases dominantes más incultas, psicópatas e impunes de Europa. Acostumbrados a esa impunidad no nos debe extrañar la corrupción, la arbitrariedad desvergonzada, el cómo nos machacan impunemente pues últimamente dicho comportamiento no les conllevan las consecuencias que en otros momentos históricos tenían. No temen ni a sus leyes, ni a las casi desaparecidas huelgas, ni a los inexistentes asaltos a bancos, ni a las consecuencias individuales de las represalias de un proletariado armado.

La imposibilidad de participar con eficacia en el parlamentarismo y la falta de consenso, históricamente obligo a la gente a desdeñar dicha política, a rehuir de la religión y construir medios en el presente que permitieron en el futuro la colectivización sin necesidad de tomar el Estado Burgués (1936-1937). La reacción contra el golpe militar y el inicio de la revolución en el 19 de Julio solo fue posible gracias a esas estructuras con que el proletariado se doto: Anarcosindicalismo, cooperativismo, escuelas modernas, grupos de afinidad, comités de defensa, ateneos… Ese trabajo de hormigas permitió el rugido de las colectivizaciones. En otro texto si nos apetece hablaremos de nuestras derrotas. Solo un trabajo de termitas permitirá otro nuevo intento de revolución colectivizadora.

7.

Los nacionalismos se presentan a sí mismos como verdades universales y eternas, inherentes a la naturaleza Humana. Pero como Ideología no es la Nación quien define al nacionalismo, sino el Nacionalismo quien define a la nación. Al ser un término ideológico dicha definición varía según la propia ideología donde se sustenta el Estado-nación presente o futurible. No tienen los mismos contenidos de significado el concepto de nación de los Estados unidos de Norteamérica, el de la republica Venezolana, el del Reino de España, el de Països Catalans por ejemplo. En el único punto en común es que programáticamente a partir de una supuesta e idealizada realidad territorial se construye un edificio ideológico de pertenencia e identidad frente o separada a otros edificios ideológicos de pertenencia e identidad.

Es en el siglo XVIII donde empieza articularse los significados actuales de los términos nación y nacionalismo. La Revolución Inglesa del 1688, la Revolución Norteamericana de 1775-1783 y sobre todo la Revolución Francesa (1789-1799) hacen del concepto Nación un concepto político e ideológico. La soberanía ya no pertenece o debe pertenecer al rey, nobleza o clero sino que pertenece a la nación, la nación entonces debe ser definida y no es sinónima políticamente a Pueblo sino al conjunto de ciudadanos que viven a un territorio bajo un gobierno… La imposición de esta última axioma de que la soberanía reside en la nación y no en el pueblo está motivada por el programa político-social-económico de la burguesía de salirse del llamado Tercer Estado (pueblo llano) y para tomando el Poder asimilarse a la nobleza y al clero en privilegios. Sí la soberanía procediese del pueblo, la burguesía al aplicar su programa revolucionario quedaría excluida… Los constitucionalistas sacan su conejo de la chistera: “mejor pongamos que la soberanía procede de la nación representada en sus ciudadanos (“que en fin, los que tienen derecho al voto, pues si ponemos pueblo a lo mejor nos queman los palacetes recién adquiridos”….) La nación vence con su soberanía a la monarquía o se une a ella, el pueblo es convertido según convenga en ciudadano o súbdito para perder su soberanía.

Históricamente la objetivación del término nación es una quimera. Detrás de la definición de nación y el propio uso del término hay todo un manifiesto ideológico, político y social. Depende de la ideología y procedencia del definidor. En si los diccionarios tienen de todo menos ciencia, son verdaderos panfletos donde el lenguaje y la palabra esta secuestrada por Doctos mercenarios a sueldo del Estado-Capital….

Definición de nación según la Real academia de la lengua española. Nación (Del lat. natío, -ōnis). 1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno. 2. f. Territorio de ese país. 3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común. 4. f. coloq. p. us. Nacimiento (‖ acción de nacer). Ciego de nación. 5. m. Arg. p. us. Hombre natural de una nación, contrapuesto al natural de otra. 1. loc. adj. U. para dar a entender el origen de alguien, o de dónde es natural.

Definición de Nación según L’Institut d’Estudis Catalans. Nació : 1 f. [LC] [PO] [DR] Comunitat de persones que participen d’un sentiment d’identitat col·lectiva singular, a partir d’una sèrie de característiques compartides en el camp cultural, jurídic, lingüístic o altre. 2 f. [PO] Organització política d’una comunitat amb identitat nacional. 3  [PO] nació proletària País mancat de primeres matèries i, doncs, de recursos econòmics, però amb un excés de mà d’obra.

Definición del diccionario Oxford de lengua inglesa. Nation: A large body of people united by common descent, history, culture, or language, inhabiting a particular state or territory.  Muchas personas unidas por descendencia, la historia, la cultura o idioma común que habita en un estado o territorio en particular.

8.

Tras el beso CUP-CiU, tras las uniones nacionales en pro y en contra de la independencia nos queda comprobada la transversalidad populista de todos los nacionalismos.

Igual que los monoteístas niegan a los otros dioses, nuestras mentes niegan a vuestro Dios. Igual que los patriotas niegan las otras patrias e identidades, con nuestros pensamientos y actos negamos La Patria y la unidimensionalidad de las identidades defendiendo la multitud de afinidades.

Los hechos son los hechos, todos los nacionalismos tienen como única referencia identitaria una determinada nación la cual es definida y encuadrada por esos propios nacionalismos. El término nación no es un hecho objetivable sino es un programa político, social e incluso económico. La Nación tiene que ser Estado y el Estado tiene que ser Nación, todo esto en unos tiempos de Imperio global unificador del Capitalismo. El carlismo resistiéndose a la revolución liberal aniquilando obreros y ensalzando aristócratas… Para el nacionalismo las demás identidades, la conciencia de clase, la solidaridad de los oprimidos están en segundo término asfixiadas por el abrazo de Vergara.

Pensábamos con muchas dudas que podría haber independentistas no nacionalistas pero la santa comunión del “process” desmiente dicha ilusión. Se nos quiere imponer el amor a la patria y este pensamiento único nacionalista nos constata que no hay nacionalismos de izquierdas ni de sentimiento Catalán, ni de sentimiento español.

El Más es gente de la misma calaña que el Rato y los dos merecen algo más que un “cop de espardenya”: ambos son del mismo grupo social dominante, participan del mismo régimen político explotador y represivo, comulgan de la misma hipocresía religiosa nacional-católica-jesuita. Abrazarse a uno es abrazarse a los dos, ese cariño eufórico tras el resultado de una pantomima censal simulacro de referéndum nos corroboran nuestras anteriores sospechas.Qué dentro del nacionalismo se intente disciplinar a las clases populares por el bien de la patria no significa que tras esas intenciones se quiera dotar al “process” de un sentido revolucionario anticapitalista sino simplemente lo que se ve: encuadrar a las clases populares en Catalunya a la disciplina patriótica al servicio de unas oligarquías locales las cuales coinciden mayormente con la oligarquía del Reino de España y la corporaciones del Imperio mundial del capitalismo.

Ni los Ratos, ni los Más son dignos de nuestros abrazos sino de nuestros mayores peores deseos, mucho más allá de hacer del Kruschef besando a Castro, del zapatazo en la mesa o el iraquí con una sandalia apuntando al presidente electo de la imbecilidad…  Cangándonos en todo pensamos: ¡Que no somos jipis! Nuestros malos deseos son tan personales, como personal es la precariedad en la que vivimos, como personalmente nos afectan las injusticias, como personal y cotidiana es nuestra lucha de clases.

Si en algún momento habíamos tenido ilusiones que en Catalunya se podía ser independentista sin ser nacionalista, como hemos dicho, esa ilusión ha sido desmentida por la tozuda realidad. El independentismo se nos muestra tan patriota y nacionalista como aquellos que el “process” llama “unionistas” (es un insulto a los muertos de Irlanda equiparar el process a la guerra civil allí desarrollada por la independencia y la unidad territorial de la isla). Tanta patria nos repulsa cuando nuestras vidas están cada vez más hundidas en la precariedad y cualquier amor a la patria se nos desnuda como cruel, hipócrita, infame e ofensiva. Vuestras patrias son vuestros paraísos fiscales y nuestros bolsillos vacíos, nuestra patria son las containers ardiendo hartos de sobrevivir en ellos.

Somos la gente de abajo y vuestras naciones son la basura que nos rodea. Somos los pensamientos, los actos enemigos y en nuestros rincones de resistente vida nadie baila ni sardanas, ni escucha zarzuelas.

https://elparpadoenelfuego.wordpress.com/

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