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República, otra forma de gobierno más

RepúblicaDesde aquel 14 de abril de 1931, día en que se proclamó la II República Española que en aquellos tiempos, la llegada de la República supuso una esperanza para los trabajadores de ir deshaciéndose de la casta de caciques de entonces y de la miseria. No obstante, el reformismo no supo solventar la crisis por la que pasó entonces ni tampoco pudieron hacer frente a la conflictividad social, sobre todo con la CNT de aquellos tiempos, que al ver cómo el gobierno no era capaz de dar una solución contundente, continuaron su lucha consiguiendo crecer como fuerza revolucionaria. Se sucedieron las huelgas y proclamas del comunismo libertario en pueblos que fueron sofocados en poco tiempo  por la respuesta represiva del gobierno de turno. No olvidamos tampoco las traiciones de los republicanos en Casas Viejas y Asturias, por mencionar las más destacadas.

La connotación izquierdista y asociado a otra corriente de pensamiento revolucionario de la palabra “república” se debe expresamente a este período histórico, en contraposición al significado que tiene para los estadounidenses que se asocia a la derecha. Sin embargo, «república» no es más que una forma de gobierno donde el jefe del Estado no es un rey, pudiendo ser: Primer Ministro, Canciller, Führer o mismamente Presidente. Todo ello independientemente de que fuese socialista o conservador, dictadura o democracia. Hasta los capitalistas pueden ser republicanos al estar en contra de una monarquía pero defendiendo igualmente una república liberal con democracia representativa. Incluso algunos nazis -por ejemplo el MSR- aprovechan el término "república" para generar confusión y parecer revolucionarios.

Pero aunque sea de izquierdas, no deja de ser un Estado con otra cara, más amable hacia la clase trabajadora y supuestamente más hostil hacia los liberales. Lo que se sigue y se seguirá manteniendo en cualquier organización jerárquica como el Estado siempre será el aparato represivo formado por el Código Penal, el sistema judicial y penitenciario, Ejército y cuerpos policiales para perpetuarse en el poder y tener capacidad de respuesta ante cualquier intento de insurrección. Todo ese aparato podría ser más duro o menos dependiendo de quiénes estén en el poder, pero elegir el menor de los males es un gran error y suele conducir a mendigar piedad al poder, llegando al peor de los casos, al conformismo. Otra de las principales características del poder, a parte de corromperse fácilmente, es la tendencia al pacto y a negociar con otros que también tienen cuotas de poder. Así, tanto la Patronal como la Iglesia acabarían finalmente llegando a un acuerdo con el Gobierno.

La izquierda parlamentaria siempre ha sido la mejor aliada del capitalismo porque al regularlo, reduce la agresividad de dicho sistema económico generador de desigualdades y explotación, alargando las cadenas de los explotados y absorbiéndolos a las aspiraciones materialistas del pensamiento capitalista vendiéndoles un falso bienestar traducida en una capacidad de consumo, en ocasiones, igualable a la de la burguesía. Llámese keynesianismo o "capitalismo de izquierdas", no deja de ser la otra forma de perpetuar un sistema injusto bajo una cara más agradable con las clases explotadas. Siendo que la otra faceta del capitalismo es de forma descarada y salvaje bajo regímenes totalitarios y fascistas, adquiriendo carácter imperialista como las dictaduras de Pinochet, Thatcher, Mussolini... Como capitalismo de Estado, las dictaduras de Stalin, Lenin y Mao.

Si nuestra meta es una sociedad sin Estado, no podemos defender y reivindicar un Estado más piadoso con los explotados, pues lo único que se consigue por esa vía es darle un lavado de cara y permitir su continuidad. Esto quiere decir que, por muy izquierdas y democrático que fuese, seguirá habiendo desigualdades sociales: una minoría vive sin trabajar, cobrando de la gestión de las vidas ajenas mediante leyes. En resumen, no queremos unas cadenas más largas sino cortarlas. Si queremos prescindir de cualquier gobierno y, por supuesto, del capitalismo, debemos empezar a crear ya desde la autogestión, prescindiendo de cualquier dependencia a autoridades externas, por muy democráticas que aparenten, y poniendo en práctica la autoorganización para ir construyendo otro sistema independiente que garantice tanto la autonomía de los individuos como de la colectividad, donde no existan explotados ni explotadores, haya una verdadera igualdad a una vida digna en diversidad y armonía en libertad tanto entre seres humanos y no humanos como con la naturaleza.

Porque cualquier lucha desde el poder siempre tiende al fracaso, a estancarse. Y debido a la institucionalización, el individuo pierde autonomía, pasando de ser un sujeto activo a obedecer las directrices de la cúpula.

Luis Pascual
http://www.mundolibertario.org/secciontumornegro/
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