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Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad -Más que una defensa de un prólogo incómodo

Poco a poco van saliendo a la luz más y más historias y perspectivas que van bajando del altar de la mitificación revolucionaria al EZLN. En esta ocasión B.A. nos presenta un escrito que sigue profundizando la critica anti-autoritaria al neo-zapatismo dandole hilo al escrito realizado por Gustavo Rodríguez titulado “La irradiación pornográfica del neo-zapatismo”.

Libertad de pensamiento significa tener el derecho de decirle a la gente cosas que no quiere oír”

George Orwell 

Quien supo obedecer sabrá mandar” 

Lema de la campaña electoral del expresidente Díaz Ordaz. 

Los sueños de la razón producen monstruos”

Aldous Huxley

He decidido escribir públicamente las siguientes líneas (tras algunos comentarios en diferentes foros anarquistas no públicos) sobre el Prólogo “La irradiación pornográfica del neozapatismo” de Gustavo Rodríguez, a la edición en castellano del libro Detrás de la máscara: más allá de los pasamontañas del sureste mexicano de Charles Reeve, Sylvie Deneuve y Marc Geoffroy, de la editora y distribuidora “Pensamiento Ilícito.”

La frase con que titulo este intento de intercambio reflexivo se le imputa al jefe de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels, reconocido por la decisiva influencia de su estrategia mediática en el arribo del Führer al poder y, por el alcance de su propaganda en la consolidación del régimen nacional socialista y la identidad nazi. Tanto Goebbels como Lenin, insistían con empeño en el uso “adecuado” de la mentira más allá de los posicionamientos éticos y/o morales, con el objetivo de alcanzar una “finalidad superior”: influir determinantemente en la consciencia de las masas. Desde esa óptica, Goebbels lanzó cientos de slogans publicitarios que se convirtieron en “verdad” a partir de la repetición constante de una mentira, como por ejemplo, “Gobernemos gracias al amor y no gracias a la bayoneta”, cuando es por todos conocidos el terror y la violencia exacerbada que caracterizó al nazismo.

Guardando la sabia y debida distancia, habría que aceptar que algunos medios electrónicos (incluso “compañeros”) y uno que otro periódico de circulación nacional, han colaborado en la difusión de la propaganda neozapatista a través de slogans machacones qué repetidos “adecuadamente mil veces” se han convertido en “verdad” y transforman en enemigo público a todo aquél o aquella que cuestione lo irrefutable de antemano. Tal es el caso del “mandar obedeciendo” neozapatista. Ya ni hablar de “para todos todo, para nosotros nada” o, de aquél otro que reza: “luchamos por un mundo en el que quepan todos los mundos” y demás slogans construidos desde cierta poética pretendidamente indígena y lanzados al ruedo oportunamente por el sup Marcos, que se han convertido en verdaderos hitos contribuyendo en la desinformación y en la penetración ideológica del “movimiento”, transmutando automáticamente en “mentira” toda denuncia al autoritarismo neozapatista.

Sin faltarle el respeto a la inteligencia, de quienes han vertido comentarios en el sentido de descontextualizar el discurso intrínseco en el escrito en cuestión y que desvían la atención escapando por la tangente en vez de confrontar el fundamento principal del mismo. Vale aclarar un hecho a todas luces indiscutible: El texto, está narrado en primera persona a partir de la experiencia de primera mano de su autor durante aquellos años de la reestructuración neozapatista tras el fallido intento del EZ de la toma militar de las cabeceras municipales en Chiapas; momento en donde los indígenas que no se alinearon al zapatismo fueron “desplazados” de sus comunidades por la jerarquía rebelde siendo muchos cooptados, tras su expulsión, bajo las banderas partidistas del PRI, del PAN o, con el transcurrir de los años por el Verde Ecologista e incluso terminaron creando grupos paramilitares.

Lamentablemente, cada vez que se expresa sin cortapisa que el neozapatismo no es lo que parece, mostrando su verdadera esencia autoritaria y la realidad que enfrentan las llamadas “comunidades en rebeldía” (aún al interior de los círculos autodenominados “antiautoritarios”), se cae inapelablemente en el fundamentalismo milenarista y religioso que no admite cuestionamiento alguno y se apega con los ojos cerrados a un guión previamente redactado que se repite hasta la saciedad ajena. Y desde luego, como siempre pasa en estos casos, se ataca indiscriminadamente a las y los herejes que se atreven a cuestionar el dogma: “mentirosos”, “agentes del CISEN”, “agentes de la CIA”, “contrarrevolucionarios”, “traidores”, “oportunistas”, etc.

Sin embargo, como anarquistas, más allá de las filias y las fobias manifiestas en torno a esta organización ajena a nuestras ideas y nuestra práctica, deberíamos de plantearnos un sin fin de interrogantes que nos ayudarían a reflexionar retirando tanta telaraña milenarista que nos impide ver. Aquí, más bien, las preguntas podrían plantearse justamente en torno a quienes conforman las denominadas bases de apoyo zapatistas y cabría delinear como primeras interrogantes: ¿Por qué algunos grupos indígenas se sumaron al neozapatismo desde sus inicios y otros no quisieron sumarse? ¿Por qué hay muchos grupos indígenas chiapanecos que tampoco han querido incorporarse a dicha organización con el transcurrir del tiempo, incluso se han pasado al lado de entes del Sistema? ¿Por qué algunos continúan siendo parte de esta estructura y otros han desertado? ¿Cuáles son las razones por las que abandonan el neozapatismo?

Un segundo bloque de preguntas necesarias deberá centrarse en un contexto político ideológico que bien podría comenzar con estas tres interrogantes. ¿Por qué el discurso neozapatista es tan cambiante?; ¿Por qué si tomaron las armas contra el Estado en busca de la instauración de un régimen socialista al estilo cubano, cuándo fracasaron militarmente se subieron al barco “democrático” de las transformaciones y la “paz social con justicia y dignidad”, impulsando el frentismo mediante el fallido Frente Zapatista de Liberación Nacional, para otra vez volver a saltar, en esa ocasión a La Otra Campaña con un virulento discurso antielectoral, para ahora terminar participando en la farsa electorera a través de su candidata Mari Chuy en un intento de resurrección aprovechando la plataforma de las próximas elecciones?; ¿Todas las preguntas anteriores no hacen evidente el pragmatismo político de la jerarquía militar neozapatista, misma que no renuncia a la idea primigenia de la toma del poder pero ahora “por cualquier medio necesario”?

Desde luego, no pretendo contestar el cuestionario anterior en esta breve invitación al debate pero si quiero dejar planteadas estas preguntas para que las contestemos colectivamente y enfrentemos todo lo que acarrea responderlas reflexivamente desde los principios ácratas. De momento intentaré continuar con esta repuesta recontextualizando el texto publicado en algunos foros y que ha motivado este intercambio.

Me atrevo a afirmar, que el texto en cuestion, no fue escrito expresamente con la intención de irrumpir la tranquilidad de quienes se han sumado al llamado de la selva, moviéndoles el petate ideológico.

Desde los renglones iniciales de este “prólogo incomodo” se puede percibir que la crítica no está dirigida únicamente contra el discurso nacionalista liberal (evidenciado en sus primeras declaraciones y reconocidos en los insurgentes Independentistas, donde dejaban ver de manera manifiesta que en su agenda no estaban los pueblos indígenas, sino que, una vez más, estos fueron usados como carne de cañón) del EZLN; el verticalismo propio de su estructura militar y; algunos deslices discursivos que yo califico, quizá ingenuamente, como “resbalones” de claro signo socialdemócrata (como cada vez que hacen hincapié en “la falta de gobernabilidad”, en la “necesidad” de una nueva constitución, o su doble discurso ante las negociaciones con el Estado), sino que también tiene como destinatario al movimiento anarquista local e internacional; ése “movimiento” que se ha dejado seducir por estos discursos ajenos, diametralmente opuestos a lo que el compa Gustavo denomina el “andamiaje teórico-práctico” del anarquismo.

En ese sentido, no considero “agresivo”, señalar los puntos que evidencian esas desvirtuaciones del “movimiento” anarquista, como tampoco me parece “agresivo” que se denuncien las prácticas autoritarias y el verticalismo del EZLN desde la perspectiva ácrata ni que se narre la situación que enfrentan las comunidades indígenas bajo su control en un contexto conocido por el autor del texto. Sin embargo, lo que sí considero agresivo y, hasta un truco barato, es ese viejo recurso de echar mano de las descalificaciones para restarle credibilidad al exponente. Hacer alusión a supuestas posiciones de “derecha” de manera indirecta y, calificar de mentiroso a cualquiera que emita comentarios contrarios al discurso del EZ: eso si es agresivo.

Espero que el empleo de adjetivos calificativos no degenere después en la larga lista antes mencionada, que casi siempre se reduce al intangible “agente del imperio” emanado originalmente de los discursos populistas tan usados por las dictaduras socialistas (Cuba, Venezuela, por mencionar un par de casos en Latinoamérica) y repetidos hasta el cansancio por sus fanáticos adoradores. Recuerdo, cuando hace ya varios años organizamos una serie de presentaciones con el compa Nelson de El Libertario de Venezuela1 en la ciudad de México, como se nos acusó cínicamente a los promotores del evento de “agentes del imperialismo” o, como el diario prozapatista La Jornada acusó al compa Gustavo de ser “agente de la CIA” justificando su expulsión del país por la autoría del libro ¡Que se ilumine la noche!. Insisto: ojalá esa no sea su estrategia.

Quizá, se me podría acusar de “derechoso” si no tratara de expresar mis propias opiniones sobre el neozapatismo o, si no difundiera las reflexiones de otros compañeros anarquistas y me limitara a echar mano de lo vertido en los libros de Carlos Tello y Marco Saavedra, en este caso, libros que se convirtieron en bestsellers, gracias a la publicidad que le diera sin ese propósito el conocido propagandista del neozapatismo, Hermann Bellinghausen, cuando “censuró” dichos libros argumentando que le daban “sustento ideológico” a la contrainsurgencia porque en ellos se narraba la presencia de “censores ideológicos” supervisando lo que los indígenas en territorio zapatista pueden decir sobre la situación política y la organización o, sobre las comunidades Tojolabales que han desertado del EZLN. Pero tampoco estoy dispuesto a reproducir la apología de los libros de Adolfo Gilly y Carlos Montemayor, para ganar la aceptación y el reconocimiento “políticamente correcto” de mis palabras.

En realidad, resulta extremadamente endeble la acusación de “mentirosos” cuando ni siquiera hacen el menor esfuerzo por desmentir con aportaciones que realmente demuestren que lo que se expone en el prólogo de Gustavo no es cierto sino limitándose al empleo de adjetivos descalificativos y repitiendo (con puntos y comas) todo lo que la maquinaria de propaganda neozapatista, incluyendo La Jornada, se empeña en hacernos creer para poder llevar a término sus objetivos.

Ojo, no estoy casado con ninguna tergiversación ideológica, sino con la construcción teórico-práctica del anarquismo, por eso, nos abocamos a generar debate y reflexión dentro de nuestros círculos a partir de la práctica anárquica de nuestros días y, justo por eso, nos mantenemos alejados del campo de la confrontación personal tratando de poner en marcha el caminar “natural” (por decirlo de alguna manera) de la Anarquía, desarrollo que, precisamente, considero se vio interrumpido tras la irrupción en el escenario político del neozapatismo y su posterior adopción acrítica en nuestros círculos.

No cabe duda que la percepción de la realidad cada individuo la aprecia de manera diferente casi siempre en dependencia de la distorsión del lente a través del cual la observa; mi percepción sobre ciertos conceptos y/o “resbalones” del EZLN, me orillan a desconfiar de sus verdaderas intenciones pero, sobre todo, me conducen a preocuparme por la actual crisis teórico-práctica del anarquismo y por el futuro inmediato de ese “movimiento” que una vez más se ha dejado arrastrar en proyectos con agenda e intereses propios, ajenos a nuestra teoría y nuestra práctica.

Habría que comenzar por reflexionar sobre lo que se ha venido produciendo recientemente en nuestro entorno geográfico, como por ejemplo, el lamentable libro de Marcelo Sandoval, que concluye que la actualización del anarquismo va de la mano del neozapatismo o el texto de Guadalupe Rivera, quien desde la tardía influencia del feminismo socialdemócrata de Simone de Beauvoir, nos habla de la postura euromachocentrista de los anarquistas mexicanos tanto en los tiempos magonistas como en la actualidad, o las reiteradas reediciones de textos que nada aportan a la reconstrucción teórico-práctica del anarquismo en el siglo XXI; entre otros tantos textos que consideramos necesario debatir para poder avanzar no sólo teóricamente sino en el día a día de la vida y la lucha cotidiana.

Cabe destacar que en ningún momento he afirmado que sean tontos, ciegos o, que se empeñen en andar equivocados todos los involucrados en la solidaridad acrítica al EZLN. Eso dependerá de la honestidad de cada uno de los que la nutre. Sin embargo, es indiscutible que cada quien ve lo que quiere ver y en el momento en que quiere hacerlo. Muchas veces, el lente distorsionador de la ideología nos impide ver los árboles aunque estemos en el bosque. También el oportunismo condiciona la ceguera, así encontramos a muchos intelectuales becarios y laureados escribanos que prefieren no ver para seguir mamando o alguno que otro punk acostumbrado a talonear sus frijolitos a cambio de posar para la foto en medio del multiculturalismo caracolero.

Esta crítica en realidad, va dirigida al circuito anarquista en particular y a todo aquel o aquella que deseé leer el libro alejado de los mitos y los dogmas. El objetivo, a mi consideración muy particular, es llamar la atención “ante los continuos desvaríos del anarquismo contemporáneo” y mantener la mira crítica sobre el avance del neozapatismo bajo el carisma de Marcos y el liderazgo que hoy asume el CGI con su candidata MariChuy; es decir, “advirtiendo” y “alertando” (términos usados por el EZ en sus primeras declaraciones) a través del debate y la reflexión o, mejor aún, más que advertir o alertar, prefiero usar términos más antiautoritarios como “avisando” o “previniendo” a los anarquistas, de caminar con cuidado los pasos del neozapatismo, no con la prepotencia de los “iluminados”, como se han señalado en los comentarios que motivaron esta respuesta (otro recurso gastado) sino desde posiciones consecuentes con nuestras ideas y nuestra práctica, como por ejemplo, un oportuno “aviso”, de una compañera publicado en uno de los foros del circuito libertario, sobre las desviaciones del levantamiento kurdo dirigido a todos los compañeros anarquistas dispuestos “… a combatir en medio del desierto por una causa de la que aún no se sabe el fondo pero que es atractiva a simple vista, pues usa la libertad y la autonomía como estandarte…”. Ambos hechos se han nutrido de energías y fuerzas libertarias y comienzan a contar con la solidaridad acrítica del “movimiento” como bien señala el compa Gustavo en el prólogo en cuestión.

En este sentido, mi crítica no es desde una posición de comodidad, sino desde la preocupación genuina ante la inminente crisis teórico-práctica del anarquismo contemporáneo. Considero que todo es criticable y que todxs cometemos errores por lo que debemos de ser siempre sujetos de crítica. La crítica y, más aún si ésta es anárquica, es nuestra mejor aliada; no debemos de temerle sino fomentarla. La crítica teórica y la crítica práctica son nuestras mejores armas.

Como anarquista, no deseo contribuir al desarrollo de un movimiento mesiánico, tampoco estoy dispuesto a dejar que se le apoye en el nombre del anarquismo. No luchamos por nadie, no delegamos nuestra actuación a un vocero o vocera o representante, por eso enarbolamos la bandera de la acción directa, luchamos por la libertad como compañerxs iguales, sin jerarquías verticales ni guías iluminadxs que nos repitan una mentira hasta convertirla en verdad, por eso no creemos en las bondades o las buenas intenciones de la estructura neozapatista.

Parece que en el afán de ver a los indígenas como los nuevos sujetos revolucionarios, muchxs compañerxs perciben al neozapatismo como una opción, sin embargo, si al interior de su estructura se encuentra un grupo de “iluminados” en quienes delegan el resto de los indígenas los “bastones de mando” y las responsabilidad para solventar sus demandas y peticiones ante el gobierno (algo que ellos mismos deberían hacer de manera autogestiva mediante la auto-organización), nos parece evidente que ese “movimiento” tiene muy pocos puntos (si no es que ninguno) en común con nuestras concepciones sobre la libertad y la autonomía individual.

Para finalizar, en lo referente a los medios libertarios. Mi pregunta va dirigida a quienes integramos o nos reclamamos del anarquismo: ¿se considera una tontería publicar un texto que genere el debate al interior de nuestros medios? ¿Qué piensan lxs anarquistas en general, respecto a la existencia de un amplio sector del anarquismo que no somos simpatizante del EZLN, que no apoyamos las tesis del NEOZAPATISMO ni las movidas electorales de la candidata MariChuy?

¿Consideran un error fomentar el debate y la reflexión? ¿Creen que debemos publicar en los medios libertarios sólo apologías y artículos acríticos sobre el EZLN, el NEOZAPATISMO y todo lo que le rodea?

Nos queda claro que las pautas (sin caer en dogmas) a la pertenencia al movimiento libertario están establecidas en los principios entre las y los mismos integrantes. En el que se ha manifestado el antimilitarismo (pero que hay entonces del EZLN con su estructura y jerarquía militar) y, el rechazo a la religión (el EZLN tiene su estandarte de la virgen encapuchada que se alinea con el estandarte de Hidalgo o con el de los zapatistas del caudillo del Sur, sin mencionar las implicaciones directas de la Diócesis de San Cristóbal y otras formaciones católico-liberacionistas), entre otros puntos, para finalizar con un enfático “SOMOS ANARQUISTAS” que, lógicamente, implica el cuestionamiento y la confrontación de toda estructura autoritaria.

Parece que muchos medios libertarios, terminan convirtiéndose en nuevos voceros del neozapatismo, como sucedió en su momento con el periódico Amor y Rabia, que concluyó sus días siendo el vocero oficial del EZLN en los círculos anarquistas, abandonando sus proyectos para dar cobertura con sus propios medios a un organismo ajeno que incluso los medios de alienación masiva han magnificado a través del vedetismo de Marcos, haciéndolo el personaje central de entrevistas, artículos, reportajes y ensayos. Hoy en día la estructura de marketing y comunicación del neozapatismo es mucho más amplia de lo que podamos imaginar, rebasando con creces todos los medios del anarquismo internacional.

Febrero del 2018

B.A.

1 Y el ataque contra los compañerxs de Venezuela no cesa, como por ejemplo el más reciente, una convocatoria para este 15marzo a una concentración en Argentina, promovida por los grupos subsidiados por las menguadas finanzas de la dictadura gobernante en Venezuela, accesible en https://www.lahaine.org/mundo.php/premio-a-provea-un-tiro

Lo anterior como una nueva campaña de agresiones y quizás hasta un eventual montaje represivo, al acusar a los compañerxs de actuar como “plataforma para la sedición contra el gobierno constitucional de Venezuela”.

No se puede dejar de mencionar que el comunicado es reproducido por el portal “La Haine”, que se dice libertario y afín a las voces anarquistas, pero que desde siempre ha sido un entusiasta difusor de todas las campañas de ataque contra los compañerxs de El Libertario. Igualmente, esto ocurre al mismo tiempo que ese otro portal que llevan los plataformistos y que se hace llamar anarkismo.net vuelve a publicar una de las viejas andanadas contra los comapñerxs, pues al parecer son incapaces de elucubrar algo diferente a su gastado arsenal de calumnias.

Y como ha dicho el compa Nelson Mendez: “En todo caso, no deja de ser satisfactorio: ¡Les seguimos dando donde les duele y siguen resollando por la herida!”

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