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Entrevista a Hex, herido de un disparo de una fascista en Seattle, el pasado 20 de enero de 2017, día de la investidura de Trump

Clara: ¿Te puedes presentar y contarnos un poco lo que te llevó a las las protestas contra el fascismo el pasado 20 de enero de 2017?

Hex: Soy Hex; soy ingeniero en seguridad informática y anarquista y vivo en Seattle. Creo que mucho de lo que ha pasado comenzó antes de la elección de Trump como presidente. Cuando se acercaban las elecciones empezó a ser cada vez más obvio que Trump iba a ganar. La gente no me creía. Pero provengo de un montón de pequeñas ciudades, y la forma en la que Trump habla y se muestra y los valores que proyecta se parecen mucho a algo que reconozco. Es como el sheriff de cualquier ciudad pequeña, como el alcalde de cualquier ciudad pequeña. Y si miramos a las elecciones en ciudades pequeñas, muchos de ellos, no hay ninguna prueba de que sean demócratas, incluso si creen en este sistema. Así que reconocí el carácter, reconozco quién es y cómo se proyecta a sí mismo. Y eso es algo que funciona en muchas partes de EEUU – en los EEUU rurales, en los lugares en los que he estado y de donde vengo. Así que me pareció perfectamente posible que fuera a ganar.

Así que en los meses previos a las elecciones, empecé a reunirme con gente para contactar y organizarnos. Y me encontré con un grupo de otros compañeros que estaban conversando sobre Rojava y lo que está pasando allí. Y si queríamos un modelo para cómo lidiar con el autoritarismo en crisis, es muy difícil encontrar un ejemplo mejor. Creo, que lo que está pasando en Rojava ahora mismo..., hay un montón de lecciones que podemos aprender de este proceso. Así que la gente que ya estaba pensando sobre todo esto realmente eran las primeras personas a las que se les podría comentar.

Así que nos juntamos un pequeño grupo de personas, y una de las primeras cosas que pasaron, en seguida, fue este evento: iba a haber una charla de Milo Yiannopoulos en el campus de la Universidad de Washington en Seattle, la noche de la investidura, el 20 de enero de 2017. Aparentemente no creían que iban a ganar, pensaban que Trump no iba a ganar – incluso los Republicanos de la Universidad – así que esto era un gran ¡Jódete! A Hillary Clinton. Pero claro que ganó. Así que para nosotras, para las que estábamos desde hace tiempo organizando movidas de resistencia antifascistas, era como si..., este es un momento perfecto para que los fascistas se movilicen y organicen un mitin. Así que avisamos en la Universidad, pero la administración no creía que era un ponente que tenía un discurso de odio –y creo que todavía no lo creen.

Así que los meses previos, un montón de grupos diferentes se estaban organizando y tratando de hacer cosas. Había una llamada a protestar en persona, estar allí. Al mismo tiempo, había otra manifestación que se estaba llevando a cabo para resistirse que estaba organizada por gente universitaria de izquierdas o progresistas. Pero nos parecía algo un poco tonto que hubiera una manifestación oponiéndose al fascismo cuando un verdadero fascista estaba dando una charla en nuestra ciudad a la que podíamos ir directamente a oponernos.

Así que estos son, más o menos, los antecedentes. La semana previa al evento yo estaba en Hawaii para el funeral de mi abuela. Así que estaba allí, en pleno duelo, celebrando su vida y todo eso. Y volví a casa para resolver de alguna manera todo esto y la pérdida de conexión con un lugar y un montón de sentimientos diferentes, para llegar inmediatamente a una catástrofe total. Llegamos tarde a casa la noche anterior, y fuimos directos a la “catástrofe” – que era exactamente lo que tenía escrito en el calendario para el 20 de enero: “CATÁSTROFE”. Acabó siendo un poco profético.

Clara: ¿Puedes describir brevemente qué ocurrió el 20 de enero del pasado año en Seattle?

Hex: Pues el 20 de enero había un evento al cual esperábamos que acudieran nazis. Incluso discutimos la posibilidad de que hubiera nazis con cuchillos o pistolas. Había habido, previamente, un evento en junio, el año anterior, en junio de 2016 en California, en Sacramento; había un mitin nazi y los nazis apuñalaron a varios contramanifestantes. Así que este era el contexto que teníamos para este evento. Pensábamos, vale, así que los nazis se han estado organizando, asesinando gente, apuñalando a gente, etc, etc. Sabemos que esto está ocurriendo; lo sabíamos antes del 20 de enero, antes de lo que ocurrió en Charlottesville, etc. Hemos sabido de la amenaza nazi durante un tiempo bastante largo ya, y esto era básicamente más de lo mismo y eso es lo que teníamos en mente para este evento. Así que un montón de gente apareció en bloque, así que la gente llevaba la cara tapada, porque a Milo Yiannopoulos se le conoce por atacar a la gente y por hacerle doxxing**. Por señalar a gente e intentar que otras personas les asalten físicamente. Así que es físicamente inseguro estar en una resistencia a ese evento sin taparse la cara. Yo en ese momento no me estaba preocupando mucho por ello.

Así que esa noche pasaron muchas cosas. Había una persona que se le había visto repetidamente en peleas –está grabado en vídeo en muchos lugares, peleándose con otra gente. Así que vi a esta persona, que había estado peleándose con un montón de gente, echando gas pimienta con un spray en la cara de algunos pacifistas noviolentos (no sólo noviolentos, sino también gentes pacifistas). Y cuando paré a esta persona, y les dije que me dieran el spray de gas pimienta y que entonces les dejaría marchar –este es Mark Hokoana– se lo dije, dame el spray de gas pimienta, y te dejaré marchar– su compañera sacó una pistola y me disparó. Esto fue justo después de que yo había conseguido bajar la tensión en otra situación. Dos personas habían tenido un desacuerdo muy fuerte y me metí en medio. Así que Elizabeth Hokoana me disparó, y entonces los dos huyeron del lugar.

La policía no acordonó el lugar, no intentaron proteger la escena del crimen, no llevaron a cabo el protocolo de cuando hay un disparo de arma de fuego, por el que deberían haber acordonado la zona. Ellos no sabían que los Hokoana se habían escapado –y si lo sabían, entonces es peor, porque les dejaron escapar, etc. Y a partir de ahí, he hablado mucho sobre las cosas que siguieron a ese momento.

Quiero reafirmar que por mí, por mi experiencia. Yo estaba en el suelo, no estaba totalmente seguro de si iba a sobrevivir o no. Pero aparte de esto –había todavía un convencimiento de que si me asesinaban allí, que habría algo que impulsaría a la gente, que despertaría a la gente. Y estas son algunas de las cosas que me estaban pasando por la cabeza, que algunos de mis compañeros llevarían esto consigo. Así que por mí, también estaba intentando aceptarlo. Pero un montón de gente, como mi compañera, por ejemplo, tuvieron una experiencia muy diferente. Yo soporto económicamente a mi compañera, lo que significa que, si hubiera muerto, habría sido muy duro para ella. Y estaba mi experiencia y también el impacto en mi compañera. Estaba también la experiencia de las auxiliares de emergencias que vinieron a salvarme la vida, que han tenido muchas experiencias traumáticas anteriormente que en conjunto comprende el Síndrome de Estrés Post Traumático que todos tienen. La vida tiene estas cosas extrañas, de alguna manera todo fue muy fuerte para todas nosotras, pero también fue muy perjudicial para todas nosotras.

Y otra vez, me han entrevistado bastantes personas, he hablado de todo esto con mucha gente, pero una de las cosas que se ha repetido en estas conversaciones es que me preguntan por mi experiencia y qué es lo que yo quiero, lo que yo siento, y todo eso, y lo que yo entiendo por justicia, cuál es el significado que yo le doy a la palabra justicia. Y que un montón de gente no han hablado sobre mi pareja o con ella, o con mi suegra que rápidamente salió a cuidarme y me ayudó a navegar el sistema médico, ya que yo estaba supercolocado de opiáceos y trataba de darme cuenta de qué partes de mi cuerpo me habían extirpado y qué significado tenía esto. O hablar sobre la experiencia de las auxiliares de emergencias o la otra gente de los grupos de apoyo. No era sólo yo; era toda la comunidad entera y toda nuestra comunidad activista en Seattle ha sido traumatizada debido a este disparo. Y no solo en Seattle: en muchos sitios, por todo EEUU. Y en Seattle gran parte de nuestra comunidad respondió apoyando a mi compañera, apoyándome a mí, apoyándonos y saliendo adelante incluso enfrentándose al terror absoluto.

Yo he contado mi historia, y creo que lo realmente interesante son algunas de las historias sobre las que no hemos hablado y que yo no puedo contar.

Clara: En el periodo que siguió al disparo que te hicieron, afirmaste públicamente que te gustaría ver un abordaje de justicia restaurativa para dar una respuesta a los Hokoana. Ha habido mucha controversia en torno a esto, incluso algunas críticas de anarquistas que han rebatido que no podría tener sentido en esta situación ni justicia restaurativa ni respuestas punitivas desde el Estado. Un año después del disparo, ¿cómo ha evolucionado tu perspectiva sobre las posibilidades y límites de la justicia restaurativa? ¿Qué sugieres a la gente que está intentando abordar el daño sin el recurso al Estado y a las prisiones?

Hex: Esa es una pregunta difícil. Quiero enfrentar el hecho de que, creo que es muy importante hablar sobre cómo hacernos responsables ante nuestros compañeros que están en prisión. Hasta el punto de que perpetuamos un sistema punitivo como si fuera justicia, cuanto más perpetuamos y apoyamos la narrativa de que la justicia punitiva, el castigo, es de hecho justicia, más validamos la narrativa que soporta y refuerza el sistema penal. Si somos responsables ante nuestros compañeros que están en prisión, entonces tenemos que hacer todo lo que podamos para confrontar la narrativa que los mantiene encarcelados, que los mantiene en este sistema de tortura. Sólo desde una perspectiva de justicia. Pero, ¿qué es justicia? Creo que es un tema que verdaderamente tenemos que abordar y hablar sobre ello.

¿Es justicia que alguien, que de otra manera, si no me hubiera disparado, sea totalmente invisible? –Elisabet Hokoana podría ir su vida entera a la cárcel sin haber visto más allá de su familia y amigos y su grupo social, etc. Así que ¿es verdadera justicia castigar a alguien por estar tan cabreado que intenta atacar de la manera que le es posible? Porque yo he estado en esa situación. Porque yo lo comprendo. Crecí en caravanas y aparcamientos de caravanas. Nunca pensé que estaría donde estoy. Trabajo en seguridad informática; gano bastante dinero. Nunca pensé que estaría aquí. Entiendo perfectamente de dónde vienen los Hokoana, porque sé lo que es sentirse invisible. Sé lo que es sentirse sin esperanza y que no hay manera alguna de hacer algo que pueda cambiar algo. Y solamente por la suerte pude salir de todo eso. Y por haber tenido influencias políticas muy diferentes, obviamente, de las que ellos han tenido, no hay ninguna razón por la que yo no podría haber salido políticamente como ellos. Nuestros intereses están, de alguna manera, alineados: que no quiero, de ninguna manera, que nadie pase por lo que yo tuve que pasar. No quiero que ninguno de mis amigos que todavía están en esas comunidades sigan siendo invisibles, y sientan que no pueden tener ningún impacto más grande en la sociedad. Así que, ¿es justicia castigar a alguien por haber sido conducido lisa y llanamente hacia la violencia? No creo que eso sea justicia. ¿Y es justicia castigar a la gente por hacer lo mismo que hace la policía con tanta frecuencia?

Para dar algo de contexto, el juicio todavía no ha tenido lugar. Recientemente ha habido una vista para los Hokoana. Hubo una continuación, así que ha pasado ya un año, que este sistema que supuestamente nos da “justicia” está prolongando este peso que ha estado rondando sobre mi cabeza durante un tiempo y obviamente está rondando sus cabezas también. Incluso si el castigo fuera justicia, serían unos 12 años en la cárcel, que es lo que Elizabeth posiblemente está enfrentando, ¿sería lo mismo que me abran en canal y perder parte de mis intestinos y otras cosas, o estar a punto de morir? ¿Es esto lo mismo? ¿Hay alguna manera en la cual esto podría ser lo mismo? Todo esto es muy absurdo.

Así que la justicia basada en el castigo, la justicia punitiva, no hace sentirse seguro a nadie. No hace que mis compañeros estén más seguros. Porque en último término, es el sistema legal, es la policía, es la misma gente que los está amenazando ahora mismo, los que hicieron esa violencia posible. Los Hokoana decidieron matar a alguien con el convencimiento de que estaban haciendo algo que sería considerado legal. Decidieron matar a alguien con el convencimiento de que crearían una situación en la que estarían actuando “en defensa propia” y que la policía les protegería. Así que es de hecho la policía y el sistema legal lo que hizo que esto fuera posible, y les empujó hacia la violencia. Y desde luego, está el sistema de propaganda de extrema derecha que condujo a esto.

Así que yo, realmente, fundamentalmente rechazo todo esto y digo, eh, ¿qué estamos haciendo para que el estado asuma su responsabilidad? ¿Qué estamos haciendo para que la Universidad asuma su responsabilidad? ¿Qué estamos haciendo para que asuma su responsabilidad esa maquinaria de propaganda de extrema derecha, la maquinaria que le dice a la gente cosas tan absurdas como que los progresistas está diseccionando bebés y vendiéndolos en el mercado negro, y que está ocurriendo una gran revolución bolchevique? La respuesta es: nada, obviamente. Eso no es justicia. Así que el único marco en el cual podemos aproximarnos a la justicia, desde mi perspectiva, es la justicia restaurativa. Mientras sacamos estas cuestiones, socavamos la narrativa que soporta el sistema penal, y hasta cierto punto, intentamos apoyar a nuestros compañeros que están en la cárcel. Y eso es. Esto es lo mejor que puedo hacer.

Una de las cosas sobre las que la gente ha estado pensando y hablando es que cuando tu te enfrentas a un fascista –cuando te enfrentas a alguien que es lisa y llanamente un atacante al que no le importan realmente nuestras normas sociales o de justicia –¿es posible que funcione la justicia restaurativa? No tengo una respuesta a esa pregunta, no lo sé. Un preso había escrito en respuesta a un artículo en Fifth estate, estaba leyendo algunas de estas respuestas de algunos presos, y su respuesta, lisa y llanamente era: disparad a los fascistas. (Obviamente estoy parafraseando un poco). Que a veces es necesario usar la violencia para protegernos. No estoy en desacuerdo con esto. En mi caso, he tenido una posición muy especial, que mi privilegio me permite responder de una manera noviolenta. Puedo exigir compasión, porque a mí no me van va a eliminar. Si no fuera un privilegiado –o sea, si no pudiera contratar a un abogado y trabajar junto a un montón de compañeros para cambiar la narrativa que se hace sobre el caso y cambiar la forma en que la gente ve ciertas cosas– creo que incluso pudiera ocurrir que se le retiraran los cargos a los Hokoana. Si yo no fuera un blanco de clase media, se podrían creer la declaración de legítima defensa y quitarles los cargos. Pero es mi privilegio el que ha hecho posible que yo pueda decir que creo en la compasión, que creo en reconocer de dónde vienen estos señores; que estoy tratando de criticar el sistema penal; que tengo esta plataforma desde la cual puedo trabajar, e incluso hablar. No creo que todo el mundo tenga lo que yo tengo. Y si no lo tienes, haz lo que a ti te sirva. La respuesta que venga de tu parte será la respuesta correcta.

No creo que pudiera hacer lo mismo ahora. He tenido la experiencia de un trauma muy intenso. Mi habilidad para no responder de manera noviolenta, para rebajar la tensión y poner mi cuerpo en medio, y todo esto: se fue. Ya no puedo hacer eso y puede que nunca pueda volver a hacerlo. Así que pienso que es muy importante para mí usar la plataforma que tengo de la manera que lo hice debido a todos esos factores.

No estoy diciendo que esta sea la estrategia correcta de salir adelante. No lo es. Y lo que quiero decir no es: “así es la manera en la que haré las cosas de ahora en adelante, hacedme caso.” Esa no es una manera anarquista de hacer las cosas, ¿no?

Clara: Lo que estabas diciendo me trae a la cabeza como una de las cosas más sorprendentes para mí y para otras anarquistas que hemos seguido tu caso es el sentido de compasión y humanidad compartida que has dirigido hacia la persona que te disparó. Eso es fascinante, en parte porque contradice una cierta estética antifa que realmente glorifica los ataques físicos contra los fascistas. Veo esto como una parte de lo que podríamos llamar una fetichización más amplia de la violencia revolucionaria; vemos esto expresado estos días un poco por todas partes desde fotos de coches de policía ardiendo a imágenes de armas o el meme del puñetazo a Richard Spencer. No te quiero preguntar sobre la violencia vs. noviolencia que es un debate estéril cuyos términos los anarquistas normalmente rechazan. Pero poniendo a un lado discusiones de naturaleza táctica, estoy interesado en cómo tu experiencia tan cercana a la muerte a manos de un fascista ha participado en tu perspectiva de las maneras en las que anarquistas y antifascistas hablan sobre la violencia, y el lugar que tiene la empatía o la compasión por nuestros enemigos en nuestra cultura de resistencia.

Hex: Este es el momento donde creo que esto se vuelve bastante complicado. Hice una entrevista hace un tiempo con KUOW sobre dar puñetazos a los nazis. Había un tipo nazi que vino al WestLake Center, que es un área del centro de Seattle, que tenía un brazalete nazi. Estoy seguro de que todo el mundo ha visto el vídeo: al nazi le dan para el pelo. Y entonces yo defendí esta acción. Este acto específico, esta acción específica, lo dejé claro: podría haber intentado hacer algo de manera diferente, pero no soy la persona que estaba allí y no creo que esté bien condenar a la persona que estaba allí por sus acciones, especialmente basándonos en lo que sabemos de lo que ha ocurrido. Así que este nazi aparece y dice un montón de cosas racistas (como hacen los nazis). Creo que lo que pasó fue, le tiró un plátano a un chico negro y dijo algo sobre que este chico era un simio o algo así, Así que el chico respondió dándole un puñetazo. ¡Esto es totalmente razonable! Es una respuesta completamente razonable. Así que, lisa y llanamente, probablemente no es lo que yo habría hecho, pero yo no soy esa persona.

Así que, a la vez, yo diría que hay espacio para reconocer que la violencia es necesaria en ciertos momentos. Al mismo tiempo, estoy empezando a darme cuenta de lo patriarcal que es todo esto –que salir y pegar a nazis no siempre podría serlo– podría estar inspirado en algunos de los mismos sistemas de opresión a los que nos estamos oponiendo. Y creo que es muy importante que nos demos cuenta de ello.

Y ahora es cuando voy a decir lo verdaderamente controvertido. Muchos de estos nazis o lo que sean, fascistas en general: mucho de esto viene de un profundo odio hacia sí mismos. Hay algo profundamente patético. Miro a Trump y, lo primero que me sale es, que le den a este tipo, no? Pero si lo miras más atentamente hay algo increíblemente triste y patético. Se ve a sí mismo como ese tipo grande y poderoso –o al menos así es como trata de proyectar su imagen– pero la inseguridad es taaaan obvia. Tiene que estar todo el tiempo fanfarroneando para sentirse bien o para lo que sea. Y esto traiciona lo profundamente triste y patético que es. Cree que es un mujeriego, pero realmente está jodido porque lo que pasa es que es un depredador sexual que ni siquiera entiende su posición. Y ahí está la cosa: sí, hay tantas partes de esta masculinidad tóxica, él solamente es una manifestación de ella. Pero también viene de algún tipo de autodesprecio triste y patético.

Y, no sé; creo que lo que deberíamos hacer, cueste lo que cueste, es defendernos. Pero, en último término, el sistema que queremos construir –el sistema que creo que queremos construir– es un sistema compasivo, y un sistema que sea mejor para todo el mundo, incluso para los fascistas. Que ellos deberían reconocer que sí, que queremos un mundo mejor, de hecho, y que va ser mejor para todas. Una de las cosas de las que no solemos hablar es que el patriarcado es antihombres, que es dañino para los hombres también; que la supremacía blanca, el racismo, es perjudicial para cualquier grupo imaginario incluido en esta supremacía. Que todos los sistemas de opresión son perjudiciales incluso para aquellos que se benefician de ellos. Y que creo que es una cosa sobre la que tenemos que pensar y buscar la manera de hablar más sobre ello.

Esta es solamente mi perspectiva, y no sé hasta qué punto está influenciada por mi experiencia de privilegio: que tengo espacio para poder decir que deberíamos hablarle a la gente, porque esto no se trata de mi vida. Quiero decir, sí que se trataba de mi vida pues estuve a punto de perderla, pero ahora ya no.

Y creo que parte de lo que he intentado hacer es intentar ser influenciado por las personas que son blanco del sistema capitalista, y las que son blanco de la supremacía blanca, etc. Así que algunas de las cosas sobre las que hablo en términos de justicia restaurativa e intento recalcarlo lo saqué directamente de la campaña No New Youth Jail (No Más Jóvenes en la Cárcel), que es: hay una cárcel para niños que se está construyendo aquí, en Seattle, a la que la gente se está resistiendo. Y algunas de las personas que están resistiéndose son jóvenes de color. Block the Bunker (Bloquea el Bunker) es otra campaña relacionada; estas dos campañas contra la policía del estado y la expansión de la policía del estado, y hasta cierto punto me radicalizaron más. Así que, entonces, mi respuesta ha estado influenciada por estas dos campañas. Y creo que, probablemente, hay un montón de gente ahora mismo que están hablando sobre cómo reaccionar correctamente. Creo que quizás una de las reacciones correctas es una de las cosas que realmente tenemos que hacer, es mirarnos a nosotras mismas y pensar en serio sobre las maneras en las cuales, como ya dije, nuestras reacciones están influenciadas por el patriarcado y los sistemas históricos de violencia. Y las formas en que podemos confrontar esos sistemas de violencia, a través de cosas como la compasión a través de la sanación. Quizás necesitamos sanarnos a nosotras mismas, quizás necesitamos mirarnos a nosotras mismas y buscar las maneras en las cuales podemos reaccionar de manera más abierta y efectiva, y quizás eso requiere que nos sanemos a nosotras mismas y escuchemos a la gente que no está diciendo: ¡vamos a salir a la calle! O ¡vamos a atacar a los fascistas! O cosas del estilo.

No me llegué a dar perfecta cuenta de la intensidad –no entendía completamente el Síndrome de Estrés Post Traumático antes de esto, todavía no lo llego a entender completamente– y cómo eso guió parte de mi activismo. Y cómo me radicalizó y quizás me nubló el juicio en ciertos momentos. Mi compañera me dijo hace un rato que el rollo “vamos a luchar en las calles”, “expongámonos a la violencia”, “vamos a que nos hieran”, el abordarlo en forma de confrontación que nos pone en peligro: es muy fácil glorificar a la gente herida, y además suele pasar. Pero también hay otra gente. Hay un montón de personas cuidadoras a las que se suprime, en esa narrativa confrontativa, en esa narrativa de los héroes que hemos perpetuado culturalmente, en la cual hay una persona o un grupo de personas que, ellas solas, van a salvar el mundo. Esta es una narrativa muy común: es una cosa muy común y necesariamente suprime a un montón de gente que hace mucho trabajo. La narrativa del héroe, en cierta manera, es una narrativa muy patriarcal. Y las maneras en las que glorificamos la violencia, las maneras en las que glorificamos ciertos tipos de acción sobre otros, las maneras en las que glorificamos la cosas visibles sobre las invisibles, confrontación versus sanación, confrontación versus construcción de comunidad, acciones personales e interpersonales. Todo el conjunto es patriarcal: es algo que tenemos que enfrentar.

Y para mí, estoy intentando, hacer este año que sea un año de sanación en la medida de lo posible. Mi compañera y yo estamos intentando que sea nuestro año de la sanación. Creo que quizás esa es parte del trabajo que de verdad tenemos que hacer y sobre el que tenemos que estar pensando. Porque hemos estado en este bucle de acción-reacción durante demasiado tiempo. Quizás esto no sea la respuesta, pero creo que ayudará. Las maneras en las cuales reaccionamos este año –o el año pasado–, las formas en las cuales respondimos a la violencia fascista, a la aparición de los fascistas, creo que les obligó a dar un paso atrás, creo que cambió el discurso, creo que se hicieron un montón de cosas bien, pero puede que no nos deje superar el ciclo de auge y caída del fascismo. Queremos salir de este bucle, queremos algo mejor. Y quizás ahora es el momento de darse cuenta de qué es lo mejor que se puede hacer. Quizás sea el sanarse y fijarse en todas las cosas que son invisibles, y darse cuenta de que son cosas importantes y hacerlas visibles.

Clara: Hablando de sanación, está claro que el año 2017 ha sido un año bastante traumático para muchas anarquistas: hemos visto muchas detenciones, represión estatal, comparecencias ante un Grand Jury**, violencia fascista, etc. Está claro que el estado y los fascistas están intentando usar el terror para mantenernos inmovilizados. Has sobrevivido a una de los ejemplos más intensos de violencia represiva del pasado año, y aun así te has mantenido activo y seguido con tus compromisos políticos y has rechazado la intimidación. ¿Puedes ofrecernos algún conocimiento o sugerencia para la gente que está luchando por recuperarse de lo que han experimentado y continuar activas en la resistencia?

Hex: Sí, creo que esto es algo muy importante. Primero, ¿qué significa activo? Sólo vemos como “activas” algunas cosas: hablar en público o trabajar en organización. Creo que una de las mejores cosas que he hecho en términos de apoyar a nuestra comunidad y apoyar la continuación de algunas cosas a las que ayudé a organizar es tomar un poco de distancia. Recientemente he tomado distancia de un montón de temas organizativos, y creo que eso está muy bien; creo que esto es muy importante. Nos mantuvimos muy muy activos y continuamos la lucha, no porque tuviéramos un gran secreto o tuviéramos alguna clase de secreto o alguna clase de deseo de enseñar a los fascistas que no nos echaríamos para atrás. Y esto es porque estábamos muertos de miedo. Fue porque teníamos miedo, estábamos acojonados con la posibilidad de morir. Que estábamos enfrentándonos a que nos hicieran doxxing** y amenazas de muerte y todo tipo de cosas. Y eso ayudó a solidificar nuestra comunidad, nos mostró quién era capaz de mantenerse y quién debía echarse a un lado. Y gracias a esto ocurrieron un montón de cosas. Todos nosotros estamos traumatizados. Yo no sé todo lo que salió de los que estamos traumatizados siguiendo con nuestro trabajo, no sé si todo eso estuvo bien... Y quizás lo que estamos diciendo –oh, nos mantuvimos activos y hicimos todo esto. Sí, estuvo bien, todo lo que evitamos– si no hubiéramos hecho esto, si no hubiéramos continuado luchando, si no hubiéramos salido a oponernos a los Patriot Prayer** y otros grupos como este, si no hubiéramos resistido el embate. Pero yo no pude dejar de estar involucrado. Y lo intenté. Intenté varias veces echarme a un lado y dejarme sanar,

Y dediqué mucho tiempo retraumatizándome. Como..., sabes..., antes de que dieran el puñetazo al nazi, estábamos en un canal de internet mirando dónde estaba y dónde iba y lo que estaba haciendo. Así que durante un día completo –perdí un día de vacaciones, y estaba pensando, tengo que relajarme, estoy intentando parar, no hacer nada, sanarme, y hacer todas estas cosas. Y a la vez estaba en un chat donde la gente decía: estamos siguiendo la localización de este nazi, sólo para estar seguros de que no hace nada. Le vamos a vigilar y estar alerta. Así que de alguna manera me di cuenta de todo esto y estaba acojonado con que alguno de mis amigos sufriera un disparo – que le hicieran lo mismo que a mí, que tratara de provocar una pelea y entonces sacara una pistola. (Y aún hoy no me creo que no llevara un arma; solo creo que le tumbaron de un puñetazo antes de que pudiera sacarla).

Así que intenté echarme a un lado, pero no podía. Y así hasta ahora, que he tenido un montón de amigos diciéndome que está bien, que he sido capaz de hacerlo. Y una de las cosas que es importante que nosotros como anarquistas enfrentemos, como antifascistas, es que la sanación también es resistencia. No solemos hablar de la sanación de la comunidad como acción antifascista. No solemos hablar de cómo afrontamos el trauma como acción antifascista. Pero debería ser una de las acciones más importantes que tenemos que llevar a cabo.

Así que esas son algunas de las cosas que me llevo de todo lo que ha pasado. Así que parte de ello es, no te sientas culpable por tomarte un descanso, en la medida de tus posibilidades. Y hablemos realmente del hecho de que apoyar a los prisioneros es importante, y que el apoyo a la gente que está sufriendo la represión es importante. Esto es acción; es acción invisibilizada. Salir a la calle y marchar en una manifestación es una cosa, y está bien, y algunas veces es super útil. Pero apoyando a la gente que ha sido detenida en esas manifestaciones es increíblemente importante. Apoyar a la gente que detienen por robar en una tienda, ¿sabes?

No sé, sólo es un pensamiento, todavía estoy intentando entenderlo. Y todos deberíamos hacerlo.

Clara: ya has tocado este tema de manera superficial, pero ¿tienes algún pensamiento más sobre en qué es lo que quisieras que las anarquistas y antifascistas nos enfocáramos en nuestra resistencia en 2018?

Hex: Escuchar a toda esa gente que fue socializada como mujer, principalmente. Escuchar a la gente a la que se le ha enseñado culturalmente que está bien sanarse o a los que entienden que hay algo más que simplemente pelear. Esto es algo muy importante. Y otra cosa es otra gente, que fue socializada como hombre, diciéndome que está bien, repitiéndome lo que otra gente ya me había dicho. Porque todas nosotras –sin importar cuánto hemos intentado desprendernos de nuestra opresión internalizada, todas lo tenemos, todas estamos intentando superarlo, y a veces ayuda mucho que gente que se presentan como hombres como yo que gente socializada como hombre me diga que pare, que está bien que pare para sanarme. Creo que esto de decir a los demás que pueden parar, diciendo a los demás que está bien y abriéndose y hablando las cosas y llorando y todo eso.

Hay un montón de cosas que todos estamos intentando superar. Creo que una de las cosas que fue muy útil fue una persona que estuvo hablando sobre como algunas comunidades de activistas aúnan esfuerzos para superar el trauma y el síndrome de estrés post traumático. Principalmente lo que decía es que la gente ya estaba traumatizada con anterioridad, mucha gente activista, y eso de alguna manera nos ha empujado a la acción política o apolítica o lo que sea que estamos haciendo. Y todas esas acciones nos han retraumatizado. Podríamos tener traumas preexistentes, y entonces vamos al espacio activista y los policías nos lanzan pelotas de goma o nos disparan o lo que sea. Es muy difícil para nosotras ser capaces de integrar que el concepto de sanación es parte de lo que estamos haciendo, es parte del mundo que intentamos construir. Lugares donde esté bien sanarse. Me parece que a veces replicamos el capitalismo en las maneras como concebimos el activismo –utilizo la palabra activismo; la gente puede usar cualquier otra palabra, no importa. Me parece que replicamos el capitalismo en nuestros espacios anarquistas, en lo que hablamos, en lo que pensamos: ¿qué resultados estamos obteniendo? ¿Qué estamos haciendo que sea visible? ¿Cómo estamos resistiendo esto? Y eso es en lo que nos estamos concentrando, eso es lo que miramos y así es como medimos nuestros éxitos. Pero no hablamos mucho de cuanto tiempo nos tomamos para sanarnos.

Fui a un taller sobre sanación comunitaria, y hablando sobre ello y escuchando me hizo pensar de verdad. La persona que lo estaba dinamizando hablaba de cómo externalizamos nuestra sanación; no es parte de todo el proceso en conjunto. No es una acción; no es una manifestación, no es un mitin, así que no es importante. No es visible, así que no es importante. Simplemente, escuchando esto y darse cuenta de que sí que es importante, que todas estamos super traumatizadas, y que quizá podamos hacer cosas mejores –quizá podemos construir el mundo que queremos vivir– quizá incluso podemos imaginar el mundo que queremos vivir una vez que estamos realmente sanando, una vez que estamos realmente cuidando a las demás y a nosotras mismas.

Y ¿qué podría ser más un reflejo del mundo que queremos construir más que un mundo que acepta que somos humanos? Intentando resolver como vamos a conseguir este mundo que queremos construir, y simplemente hacerlo, existir, tratándonos a nosotras mismas como personas.

Me gustaría vernos que de hecho estuviéramos dando ese paso atrás y mirar todo lo que hemos hecho y darnos cuenta de cuanto hemos cambiado las cosas, y apreciar nuestro trabajo y darnos cuenta de que está bien sanarse. Todavía tenemos mucho que hacer, todavía tenemos un largo camino por recorrer. Pero quizás, podemos parar y apreciar por un segundo lo que hemos hecho, y aceptar que quizá nos da un tiempo para apreciar, y tomarnos un tiempo para sanarnos, para reflexionar, y para imaginar un mundo que no es tan terrorífico como el que estamos experimentando. Aun así es terrorífico. Pero conseguimos hacerles retroceder un poco, y eso es mucho.

Me gustaría que al comienzo de la reflexión sobre lo que estamos haciendo, de lo que hemos hecho y de lo que podemos hacer, reconozcamos nuestro potencial para hacer las cosas diferentes de verdad.

Sí, eso creo que es.

Clara: Hex, muchas gracias por hablar con nosotras.

Hex: ¡Sí! ¡Encantado de hacerlo!

Notas:

Doxxing: exponer públicamente el nombre real o la dirección de una persona que intentaba que fuera privados en internet. Milo Yiannopoulos es conocido en EEUU por hacer doxxing contra activistas de izquierda intentando conseguir que alguien los agreda físicamente.

Grand Jury: En el sistema legal estadounidense, un grand jury es un jurado de consulta que decide si debe acusarse a una persona de un delito y llevarla a juicio. Este jurado está compuesto por un número de miembros que oscila entre doce y veintitrés, y normalmente llevan a cabo sus reuniones en secreto. El grand jury tiene autoridad para citar a testigos a prestar declaración.

Patriot Prayer: grupo derechista de Portland (Oregon) en EEUU. Patriot Prayer se describe a sí mismo como abogados de la libertad de expresión y opuestos al exceso de gobierno. El grupo ha organizado mitines pro-Trump y otras protestas en zonas predominantemente progresistas en las cuales se han encontrado con grandes cantidades de contramanifestantes. El grupo está relacionado con el Partido Republicano y con grupos ultraderechistas como The Proud Boys (fundado por Gavin McInnes a su vez cofundador del grupo Vice Media).

Fuente: Briega

Tags: entrevistadisparofascistaSeattleTrump
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