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La historia que queremos

Pasa el tiempo y la historia, junto con el resto de las humanidades, sigue perdiendo fuerza en el tablero de la planificación educativa. Nuestros hijos e hijas, cada vez más desinformados, malinformados y sobreinformados, padecerán las consecuencias de un modelo pedagógico donde la formación integral ha cedido paso a las necesidades de la macroeconomía, privilegiando con ello los intereses del gran capital.

Sin embargo, hoy más que nunca es necesario defender la memoria de las luchas populares como un hilo que, de una manera algo paradójica, nos aporta un halo de esperanza y nos hace ambicionar una sociedad más libre e igualitaria. En ese sentido, fomentar un pedagogía de la historia que logre desmarcarse de los discursos oficiales de las historiografías hegemónicas, resulta imprescindible para construir sujetos colectivos que remen en favor del bien común.

En esa tarea, y aun a pequeña escala, los libertarios y libertarias tenemos mucho que aportar, ofreciendo ejemplos palpables de otras maneras de elaborar el relato histórico. Así, son muchos los esfuerzos que desde distintos ámbitos se están realizando para construir una historia contrahegemónica y alternativa. Desde el ámbito editorial, tenemos que tener en cuenta la labor ejercida por un buen número de editoriales como Pepitas de Calabaza, la Fundación Anselmo Lorenzo, Traficantes de Sueños, La Felguera, Piedra Papel Libros o Capitán Swing (solo por citar algunas).

En el ámbito académico, nos resulta imprescindible citar la labor realizada desde 1988 por la revista Historia Social. Por otro lado, y en un plano mucho más militante, no podemos olvidarnos de dos proyectos señeros y muy interesantes: las revistas Contrahistoria y Germinal.

Finalmente, hoy en día encontramos en internet una fuente de formación y divulgación histórica de primer orden. A través de las ondas virtuales de las radios libres podemos encontrar habitualmente recursos más que útiles para elaborar planteamientos historiográficos desmarcados del relato del poder. El programa Anábasis, de Radio QK, especializado en historia social y política (sobre todo contemporánea) es un ejemplo de lo que decíamos anteriormente. Pero para este fin también nos encontramos blogs, revistas digitales, fanzines, etc. 

Con todo esto, y con el ejercicio serio y comprometido de docentes, investigadores y divulgadores, quizá sea posible dar cuerpo a una historiografía anarquista de la que, por ejemplo, ya hablaba Francisco José Fernández en el número 4 de la también recomendable Estudios. Sigamos trabajando en esa línea.

Salvador Ortiz

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