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Asesinato y entierro de Camillo Berneri, Francesco Barbieri, Adriano Ferrari, Lorenzo di Peretti y Marco Pietro en Barcelona, mayo de 1937

Agustín Guillamón

Publicado como Anexo C del libro "Insurrección. Las sangrientas jornadas del 3 al 7 de mayo de 1937". Descontrol, Barcelona, 2017

(A). Nota al pie de foto (1)

Barricada levantada en mayo de 1937 en la plaza Dostoievski (hoy plaza del Ángel) en el inicio de la calle Llibreteria. Esta foto sería la visión que se tendría de la barricada saliendo del portal donde vivía Berneri, mirando a la derecha hacia el Palacio de la Generalidad. Estaba situada frente al Sindicato de Agua, Luz y Fuerza (electricidad) de la UGT. Esta barricada había sido levantada por militantes del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC, partido estalinista) para proteger cualquier avance que quisiera hacerse desde vía Layetana para atacar la Generalidad.

(A). Nota al pie de foto (2):

Visión de la misma barricada desde la calle Llibreteria.

Al fondo, debajo de la bandera, un cartel que dice Sindicato de Trabajadores de Agua, Luz y Fuerza de la Unión General de Trabajadores (UGT, sindicato socialista/estalinista), en un edifico situado en la vía Durruti (Layetana). A la izquierda, entre dos columnas, el portal donde vivía Berneri, en plena plaza del Ángel (Dostoievski), número 2.

La foto muestra claramente que el portal del edificio, donde vivía Berneri, se encontraba a merced del fuego cruzado entre la barricada del PSUC y los balcones del sindicato de la UGT.

En la foto puede apreciarse, además, que el portal de la casa donde vivía Berneri, estaba rodeado por una barricada que iba desde vía Durruti (ahora Layetana) hasta el centro de la plaza Dostoievski (ahora del Ángel). Nadie podía entrar o salir del portal sin el permiso de los dueños de la barricada. En la azotea del edificio se habían emplazado ametralladoras para disparar hacia la vía Durruti y la Casa CNT-FAI, situada a unos doscientos metros.

Así, pues, el lugar estaba totalmente controlado por el PSUC-UGT: la barricada de la calle Llibretería, la barricada de la plaza y la sede del sindicato ugetista. Era una norma elemental de seguridad que los estalinistas indagaran y registraran los pisos del edificio donde vivía Berneri, que estaba en el centro del sistema defensivo estalinista.

Berneri y Barbieri estaban en el peor lugar posible, en el peor de los momentos.

Identificados en una primera visita (martes, 4 de mayo a las diez de la mañana) los anarquistas italianos que vivían en el edificio; incautadas las armas (tres fusiles) en un segundo registro (martes 4 a las tres de la tarde) se les dio orden de no abandonar el edificio; en la tercera ocasión regresaron con la “orden superior” de detener a Berneri y Barbieri (miércoles 5 de mayo 1937, a las seis de la tarde).

La noche del 5 al 6 de mayo el cadáver de Berneri apareció muy cerca del Palacio de la Generalidad, apenas a cincuenta metros de Plaza del Ángel. El cadáver de Barbieri fue encontrado en Las Ramblas.

Sólo los estalinistas pudieron detenerles, sólo los estalinistas pudieron asesinarles, sólo unos pocos nombres podían dar la orden superior de la ejecución: el cónsul soviético Antonov Ovseenko, el dirigente del PSUC en la sombra Gerö ("Pedro")...

B. El asesinato

“El martes 4 de mayo, se presentaron sobre las 10 de la mañana en el piso 1º del número 2 de la Plaza del Ángel, dos individuos que llevaban brazaletes rojos Estos fueron recibidos por los camaradas Berneri[1] y Barbieri[2] a quienes indicaron no disparasen, puesto que eran amigos y no tenían nada que temer. Nuestros camaradas contestaron que siendo antifascistas que habían venido a España a defender la revolución, no había razón para disparar contra trabajadores antifascistas.

Los dos individuos se marcharon y. por la ventana, pudo verse que entraban en los locales en frente, que son los del Sindicato de la UGT. Sobre las 15 horas del mismo día, se presentaron otra vez en el piso unos cinco o seis individuos llevando, como los de la mañana, brazaletes rojos además de cascos de acero y mosquetones, diciendo que tenían autorización para proceder a un registro. Viendo que el registro era minucioso, la camarada Tantini les entregó tres mosquetones declarando que habían sido dejados en custodia por tres milicianos que habían llegado con permiso del frente de Huesca. Después de haber recogido estas armas, se marcharon los ugetistas y los policías, quedando solamente dos de los últimos para terminar el registro.

Se llevaron los documentos que encontraron en la habitación del camarada Fantosi y algunos libros y cartas de la habitación del camarada Mastrodicasa. En cuanto a la habitación del camarada Berneri[3], en vista de que el material era voluminoso, se llevaron solamente una parte diciendo que volverían con un coche. Al salir, advirtieron a nuestros camaradas que no saliesen ni se aproximasen a la ventana, si no querían que les pegasen un tiro. A preguntas que se hizo a los que verificaban el registro, contestaron que tenían noticias de que había en el piso anarquistas italianos armados.

El miércoles por la tarde, sobre las 6, se presentaron una docena de individuos, entre ellos, milicianos de la UGT con brazaletes rojos, policías armados y, uno vestido de paisano, declarando que venían a detener a Berneri y a Barbieri. Este último preguntó el motivo de su detención, a lo que se le contestó que se trataba de elementos contrarrevolucionarios. Barbieri contestó entonces que durante sus 20 años de militante anarquista era la primera vez que recibía tal insulto. El policía le contestó que precisamente como anarquista era un elemento contrarrevolucionario. Irritado Barbieri, exigió al insultante su nombre, para en su ocasión, reservarse el derecho de pedirle cuentas, y entonces, el policía le enseñó la solapa donde llevaba una placa metálica con el número 1109 (que fue anotado por la compañera de Barbieri que se encontraba presente en aquel momento).

La camarada Tantini protestó del hecho que, mientras las armas fueron dejadas bajo su custodia y la dejaban en libertad, no había derecho a detener a Berneri y Barbieri contra los cuales no habían encontrado nada.  Esta compañera, así como la compañera de Barbieri, pidieron se les dejase acompañar a los detenidos a lo que contestaron los policías que en caso de necesidad ya regresarían a detenerlas a ellas. Hacia las 9,30 de la mañana del jueves, se presentaron a la puerta del piso dos individuos con brazaletes rojos diciendo a las compañeras que los dos detenidos habían sido puestos en libertad el día anterior al mediodía y se marcharon después.

De acuerdo con los registros del Hospital Clínico, Barbieri y Berneri fueron llevados muertos allí la noche del miércoles a jueves, recogidos por la Cruz Roja, el primero en La Rambla, y el otro en la plaza de la Universidad” [4]. [Es un error: fue en la plaza de la República o de Sant Jaume, frente al Palacio de la Generalidad]

 

C. Autopsia de Camillo Berneri

“La autopsia practicada en el cadáver de nuestro camarada Berneri demuestra la facilidad con que obraron los asesinos para llevar a efecto su hazaña. Veamos cómo.

Presenta el cuerpo una herida por arma de fuego con orificio de entrada por detrás de la línea axilar derecha y de salida en la mamilar derecha a nivel de la séptima costilla. El proyectil marca una dirección de izquierda a derecha, DE ATRÁS A ADELANTE Y DE ARRIBA ABAJO.

Asimismo aparece otra herida por arma de fuego en la región témporo-occital derecha CON DIRECCION DE ARRIBA ABAJO Y DE ATRÁS A ADELANTE.

A juzgar por la situación de los bordes de las heridas, éstas han sido producidas a corta distancia y a una medida mínima de 0,75 metros. Las heridas fueron causadas estando situado el agresor detrás o lateralmente con respecto al agredido, por lo que hace referencia a la herida abdominal y en un plano de superioridad por lo que respecta a la de la cabeza”[5].

***

Es decir, que se le hizo un primer disparo que le atravesó el pecho desde la axila derecha hasta la tetilla derecha y posteriormente, caído en el suelo, se le dio el tiro de gracia en la sien derecha, con salida de la bala por la nuca.

***

“Y tal ha sido la muerte del camarada Berneri, junto con Barbieri. Estos son los procedimientos que se han puesto en práctica hoy, como a mediados de abril se pusieron en juego otros análogos para hacer desaparecer a Mark Rein, el hijo del menchevique Abramovich, redactor jefe del periódico Democratic Kraten. La Policía practicó entonces gestiones para encontrar al desaparecido. No tuvo buen éxito en ellas. Exactamente igual que le ocurrirá en este caso, cuando se lance a unas pintorescas averiguaciones sobre la muerte de estos camaradas”[6].

D. El entierro de Berneri y Barbieri

11 de mayo de 1937, martes. 

Los Comités Regionales de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT, sindicato anarcosindicalista), de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) y de las Juventudes Libertarias distribuyeron un manifiesto[7] conjunto, en el que hacían balance de las Jornadas de Mayo. Se trataba de una provocación, centrada en el asalto al edificio de Telefónica por Rodríguez Salas y Artemi Aguadé, “de la que no tenía conocimiento el Consejo de la Generalidad”. La culpa se personalizaba, pues, en esas dos personas, exculpando al gobierno de la Generalidad[8]. La respuesta a esa provocación fue “espontánea”, sin entrar en mayores profundidades.

Los Hechos de Mayo se reducían a “tres días de lucha fratricida en Barcelona. Tres días de caza al hombre, sistemática y terrible”.

Se relacionaban los asesinatos de doce militantes de la CNT en San Andrés “llevados en una ambulancia al cementerio de Sardañola”, los cinco hombres del rondín de Eroles, los quince militantes asesinados en los alrededores de Tarragona, el cadáver del italiano Berneri, para terminar lamentando “todas las víctimas de uno y otro lado”.

Se destacaba el peligro de intervención extranjera, con la presencia en el puerto de Barcelona “de seis barcos franceses e ingleses”, durante “el miércoles y jueves de la semana pasada”.

La CNT y la FAI “fueron llevadas al movimiento por una maniobra monstruosa en la que intervinieron muchos y diversos sectores y hombres cuyo nombre pronunciaremos, acusando con pruebas, cuando el caso llegue”.

No se extraía otra lección que la denuncia de provocadores y provocaciones venideras, advirtiendo de ello a la fuerza pública y a la UGT, con un llamamiento a la unidad obrera “contra el enemigo común, el de dentro y el de fuera, el de la vanguardia y el de la retaguardia”.

***

Ese mismo día fueron enterrados discretamente Domingo Ascaso, por la mañana, y Camillo Berneri, por la tarde. Las autoridades de Orden Público, secundadas por las recomendaciones a la concordia de los comités superiores de la CNT, habían prohibido los cortejos fúnebres para no inflamar los ánimos. Desafiando esa prohibición, los cadáveres de los militantes anarquistas italianos Camillo Berneri, Francesco Barbieri, Adriano Ferrari, Lorenzo di Peretti y Marco Pietro[9] fueron acompañados, desde el Hospital Clínico hasta el cementerio de Sants, por un desfile de varios miles de compañeros y amigos, presidido por la bandera negra del Grupo anarcosindicalista alemán DAS[10].

Los redactores de Guerra di classe señalaron la presencia, desde el inicio, de la compañera de Barbieri y la incorporación al séquito, en plena calle, de la hija de Berneri, llegada en auto desde la frontera de Port-Bou. “No hubo ningún discurso”, ni más homenaje que el de la bandera negra inclinada sobre los cinco féretros[11], que al día siguiente fueron inhumados en los distintos nichos asignados, de los que era titular la sección italiana de la CNT.

El 30 de diciembre de 1940 los restos de Marco Pietro[12] y Francisco Barbieri fueron trasladados a la fosa común del cementerio de Sants. El 7 de noviembre de 1941 sucedió lo mismo con los restos de Adriano Ferrari y Lorenzo di Peretti[13]. Finalmente los restos de Camillo Berneri fueron trasladados a la fosa común de ese cementerio el 16 de noviembre de 1951.

E: Fichas del depósito de cadáveres del Hospital Clínico

Ficha de entrada en el depósito de cadáveres del Hospital Clínico de Berneri y Barbieri

Ficha de entrada en el depósito de cadáveres del Hospital Clínico de Ferrari, Di Peretti y Pietro

Notas:

[1] Una biografía de Camillo Berneri en MADRID SANTOS, Francisco: Camillo Berneri, un anarchico italiano (1897-1937). Rivoluzione e contrrivoluzione in Europa (1917-1937). Archivio Famiglia Berneri, Pistoia, 1985.

[2] Una biografía de Francesco Barbieri en ORLANDO, Antonio y PAGLIARO, Angelo: Chico il professore. Zero in Condotta/La Fiaccola, Milano /Ragusa, 2013

[3] Una recopilación de escritos escogidos en BERNERI, Camillo: Pietrogrado 1917 Barcelona 1937. Reprint. La Fiaccola, Ragusa, 1990. Selección a cargo de Carlo Masini y Alberto Sorti. Apéndice sobre el caso Berneri

[4] “Informe sobre el asesinato de los compañeros Camilo Berneri y Francisco Barbieri” [IISG-CNT-005F- 9]. Fragmento del informe extraído del artículo de Virgilio Gozzoli en Guerra di classe (19-5-1937).

[5] Solidaridad Obrera, martes 11 de mayo de 1937, página 2.

[6] Idem.

[7] CNT-FAI-FIJL-AIT: “Las organizaciones regionales de Cataluña afectas a la CNT, FAI y FIJL a la opinión pública”. Manifiesto/Hoja volante. [AEP- C 606].

[8] Ha quedado suficientemente probado documentalmente que la orden de ocupar el edificio de Telefónica procedía del Presidente de la Generalidad, si bien no había sido aprobada por el Consejo, en el que existía participación cenetista.

[9] Carta al autor de Cementiris de Barcelona (9 octubre 2013), que rectifica el nombre erróneo publicado en Guerra di classe: “Pietro Macon”.

[10] Nelles, Piotrowski, Linse y García: Antifascistas alemanes en Barcelona (1933-1939). Sintra, Barcelona, 2010, p.353, nota 12. También en Guerra di classe (25 mayo 1937).

[11] Guerra di classe (25 mayo 1937), portada.

[12] Según Aldo Aguzzi, en Barcelona, mayo 1937, editado por Alikornio, p.159: “La mañana del miércoles [5de Bernerimayo] se intentó una nueva y peligrosa salida. Partieron del cuartel Spartacus seis autos blindados. Tardaron tres horas en llegar, luchando palmo a palmo, a la sede de patrullas de control en la calle Cortes [Gran Vía]. […] Los italianos que participaban en la defensa del edificio, entre ellos, Cafiero, Marcon [Marco Pietro], Zamboni, etc., lucharon heroicamente. El segundo murió y el último de los nombrados cayó gravemente herido”. Según testimonio de Severino Campos, en el intento de salida de la asediada sede de patrullas de control, cayó también Domingo Ascaso.

[13] Según Aldo Aguzzi, op. cit., p.158: “[Ferrari y De Peretti] Llegados a la Plaça de L´Àngel fueron detenidos por miembros del PSUC y fusilados”.

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