Tu cuenta

Iniciar sesión Registro

Login

Usuario
Password *
Recordarme

Crear una cuenta

Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.
Nombre
Usuario
Password *
Verificar password *
Email *
Verificar email *
Captcha *
Reload Captcha

Buscar

Redes y RSS

Suscripción e-mail

Recibe el Boletín Diario del Portal

E-mail:

Traducir

Política de cookies

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la navegación de sus usuarios y obtener información estadística. Saber más

Acepto

Biografía de Vicente Ballester Tinoco, escritor y revolucionario gaditano

Ballester TinocoDe autor desconocido por la academia (1), el gaditano Vicente Ballester Tinoco, (Cádiz, 1903-1936) (2) fue uno de los grandes representantes del anarquismo español del período de 1936 junto a, por ejemplo, los hermanos Ascaso y Miguel Pérez Cordón. Comprometido de lleno con la propagación de las ideas anarquistas, no se conformó exclusivamente con escribir en periódicos artículos críticos y novelas panfletarias (3) como la que hoy presentamos, sino que actuó como un verdadero revolucionario sabiendo mantener un sabio equilibrio entre teoría y acción.

Sin embargo, las novelas que escribió no muestran de un modo apropiado la valía del autor. Lo más importante de su obra quedó marcado por un crimen brutal cometido por la reacción (republicana en este caso), en enero de 1933. Es el crimen del pueblo de Casas Viejas (situado en Cádiz -actualmente tiene el nombre de Benalup) que, como bien es sabido por todos, en él murieron 25 personas quemadas vivas (entre ellos el carbonero Francisco Cruz, más conocido como “Seisdedos”) por la Guardia de Asalto republicana (4). El motivo de tan salvaje ataque no fue otro que la proclamación del comunismo libertario en aquella miserable zona de Andalucía. Estos campesinos anarquistas andaluces perdieron la paciencia, detectaron muy pronto que las promesas de Azaña en materia de reforma agraria no se cumplirían jamás y decidieron acelerar la venida de las reformas agrarias con esa revolución a pequeña escala en Casas Viejas (5). Esa “irreverencia” hacia el poder les costó muy cara. Si bien, la Guardia Civil consiguió, como ocurre en estos casos, el efecto contrario al deseado, esto es, elevó a la categoría de mártires a los humildes campesinos, encendiendo la mecha libertaria en diferentes zonas de la Península Ibérica y mostrando un radical descontento hacia la II República. Allí, in situ, en Casas Viejas, es donde Ramón J. Sender escribió sus crónicas para su Viaje a la aldea del Crimen y donde Vicente Ballester escribió el borrador de su obra más conocida: Han pasado los bárbaros. La Verdad sobre Casas Viejas (1933). De esta obra extraemos su concisa crítica de los acontecimientos: «Más que un sepulcro donde quedaron depositadas las ansias de libertad, Casas Viejas es hoy un símbolo; es la aurora, una aurora roja que despunta».

Secretario de la federación local de Cádiz, en septiembre de 1932 sustituyó a Miguel Mendiola en la secretaría general de la CNT andaluza. En representación de ella, participó en diciembre en los preparativos de la insurrección de enero de 1933 y fue el autor del folleto que publicó el anarcosindicalismo andaluz sobre la matanza de Casas-Viejas (Han pasado los bárbaros). A mediados de 1943 se trasladó a Madrid como redactor del periódico "Cnt". El mismo año de la detención fueron fusilados por los asesinos fascistas los dos compañeros siendo enterrados posteriormente en fosas comunes del Cementerio de San José de Cádiz.

Así relataba Diario de Cádiz de la epoca contando su detención el 19 de septiembre de 1936:

Durante la pasada madrugada ha sido detenido el dirigente de la CNT, Vicente Ballester. En la detención intervinieron agentes de policía, guardias municipales y un grupo de milicianos. Ballester estaba escondido en la calle Celestino Mutis número 9. La policía penetró en la casa interrogando al inquilino, el zapatero Antonio Leal, y a otras personas que allí se encontraban. En principio negaron que Ballester estuviera allí escondido, pero la policía tras un intenso registro lo encontró en una habitación. El dirigente de la CNT y Antonio Leal fueron conducidos a los calabozos de Seguridad. Ballester, de oficio tallista, estuvo implicado en varias huelgas y había sido detenido por coacciones y por disparos a la Guardia Civil.

Sobre su incierta muerte, Federica Montseny sólo contribuye desde su fugaz prólogo, en La voz de la sangre, a construir la figura del Vicente Ballester héroe, personaje mitológico de la imaginería ácrata. Ella nos propone dos versiones radicales de su insigne trágico final. Ninguna de ellas confirmada. De este modo, al igual que los grandes inmortales del anarquismo como Durruti con las siete versiones de su muerte, ingresó en la incierta pero valiosa historia de las narraciones colectivas del pueblo. Y es que, después de todo: «Rara vez se escribe lo que pasa en la calle. Hay que considerar, además, la larga práctica de la ilegalidad, que se convierte en una segunda naturaleza de los anarquistas españoles» (6). Al final poco importa su enigmático fin, si fusilado o si torturado salvajemente por los fascistas, lo que realmente importa es que su nombre junto a sus acciones por construir un mundo más justo no se olvidaron. Y esto es así porque: «Los viejos hombres de la revolución son más fuertes que el mundo que les sucedió» (7).

NOTAS:

1. Con los recursos que disponemos en estos momentos solamente hemos podido localizar dos estudios académicos dedicados en exclusiva a Vicente Ballester. Esos son: J.L. GUTIÉRREZ MOLINA, Se nace hombre libre. La obra literaria de Vicente Ballester, Cádiz, Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial de Cádiz, 1997. Y del mismo autor: “Masonería y Movimiento Obrero: Vicente Ballester y la Logia Fermín Salvochea (1926-1930)”, Papeles de Historia, Ubrique, Nº3 (1993), pp. 83-93.

2. Sobre la fecha de nacimiento, resulta deducible si nos atenemos a las palabras de Federica Montseny que escribe en el Prólogo a VICENTE BALLESTER, La voz de la sangre, Toulouse, Ediciones Universo, s.f., 1940? (=LVS): «Cuando estalló el movimiento de 1936, en el que él vivió una pasión y una muerte más grandes que las de Cristo, Ballester, como Cristo, contaba 33 años», p.2. Efectivamente Ballester fue de los primeros asesinados en Cádiz tras la sublevación de los militares de 1936.

3. De la bibliografía legada por el autor es posible destacar: El último Cacique, Barcelona, La Revista Blanca, s.f.; La tragedia vulgar de un hombre libre, Barcelona, La Revista Blanca, s.f.; El asalto, Barcelona, La Revista Blanca, 1932; Escoria social, Barcelona, La Revista Blanca, 1932; Han pasado los bárbaros. La verdad sobre Casas Viejas, Sevilla, Imprenta Fernández, 1933; La voz de la sangre, Toulouse, Ediciones Universo, s.f., 1940?; Todas las obras se encuentran en el Instituto Internacional de Historia Social de Ámsterdam.

4. Para una concisa bibliografía sobre estos acontecimientos pueden verse, entre otros, los siguientes libros: G. BREY Y J. MAURICE, Historia y leyenda de Casas Viejas, Bilbao, Zero, 1976; M. GARCÍA CEBALLOS, Casas Viejas. Un proceso que pertenece a la historia, Madrid, Fermín Uriarte, 1965; J.L. GUTIÉRREZ MOLINA, La represión en Casas Viejas, Madrid, 1976; A. LERROUX, La pequeña historia de España (1930-1936) Barcelona, Mitre, 1985; J.R. MINTZ, Los anarquistas de Casas Viejas, Cádiz, Diputación Provincial, 1994; F. MONTSENY, María Silva La Libertaria, Toulouse, Universo, 1951; A. MORI, Crónica de las Cortes Constituyentes de la Segunda República, Madrid, Aguilar, 1936; R. J. SENDER, Casas Viejas, Madrid, Cenit, 1933 (Reedición en, Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2004); R. J. SENDER, Viaje a la aldea del crimen, Madrid, Juan Puedo, 1934; F. URALES, La barbarie gubernamental, Madrid, El luchador, 1933?

5. Sobre la recepción anarquista de la II República española resultan muy esclarecedoras las palabras de Federica Montseny: «La República fue bien acogida por todos, pero se cifraron en ella muchas más esperanzas de las que podía sustentar. La gente esperaba una República federal, y no centralista; una República social, con realizaciones económicas avanzadas, con expropiaciones de tierras para acabar con el latifundio, con facilidades a las cooperativas, y a los sindicatos agrícolas; o en el aspecto industrial, avances de tipo tecnológico y social, que la República no hizo. No hizo porque no pudo, porque no quiso, porque no se le dejó tiempo, es difícil poder calibrarlo. A mi entender, falló porque no hubo hombres lo bastantes enérgicos y con bastante acometida como para hacer las cosas rápidas» en, Colectivo Febrero, Federica Montseny. Una entrevista con la Historia, Barcelona, Fundació d´Estudis Libertaris Federica Montseny, 1999, p.9.

6. H. M. Enzensberger, El corto verano de la anarquía. Vida y muerte de Durruti, Barcelona, Anagrama, 2002, p.236. Agradezco al profesor Francisco Jarauta la recomendación de este libro allá por el año 2002.

7. Ibídem, p.260.

Submit to DeliciousSubmit to FacebookSubmit to StumbleuponSubmit to TechnoratiSubmit to TwitterSubmit to LinkedIn
1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 Rating 0.00 (0 Votes)

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios
Por favor, acceda con sus datos para poder comentar