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Basta de cinismo. Juguemos al Quién es Quién… (por La Rebelión de las Palabras)

Desde que el conflicto en Venezuela ha vuelto a ser noticia en los medios occidentales (y quizá deberíamos preguntarnos por qué la agenda de nuestra “preocupación” política la marcan los instrumentos desinformativos de nuestro enemigo), se ha vuelto a dar una proliferación de artículos publicados en diversos medios de contrainformación anarquista (o que así se pretenden, al menos) y firmados por el colectivo redactor al cargo del periódico El Libertario. Quienes ya hace algún tiempo alertábamos de las conexiones de dicho medio con Provea y su alineación con el intervencionismo neoliberal de la OEA estamos, de nuevo, cansades de encontrarnos la palabrería de esta gentuza en aquellos medios que, según dicen, pretenden ser la contrapartida a la manipulación que ejercen sistemáticamente los medios oficiales y la prensa corporativa. No entiendo cómo todavía hay compañeres que dan cobertura a la basura que pueda escribir el socio de Provea Rafael Uzcátegui junto a sus coleguitas. Quiero pensar que no se trata de un respaldo a conciencia sino más bien de que estes compañeres tal vez no están al corriente de las informaciones de las que aquí estamos hablando, si bien no será porque en su momento éstas no fuesen ampliamente difundidas en medios afines.

Por eso, me gustaría proponer un pequeño ejercicio de memoria y rescatar del olvido algunos artículos y textos que señalan y destapan las conexiones del periódico El Liberal (perdón, quería decir El “Libertario”) con la sucia organización Provea y con el intervencionismo neoliberal de la derecha capitalista:

Algunos medios contrainformativos han optado por una suerte de actitud quedabien en la que, mientras dan espacio a los artículos de El Libertario, publican por otro lado las críticas hacia éstos. Bien, yo os digo que a mí eso no me vale, no vale la neutralidad, no vale eso de “hay que mostrar todas las opiniones”. No cuando lo que está en juego va más allá de la mera credibilidad o imagen de tu medio o proyecto informativo dentro de un determinado círculo activista, sino la propia comprensión que desde otros territorios y latitudes puedan tener les compañeres de un determinado conflicto y la capacidad de eses mismes compañeres de evaluar y analizar críticamente la deriva reaccionaria del autodenominado “anarquismo venezolano”* de estos impresentables.

¿Acaso daríamos cobertura en los medios contrainformativos o anticapitalistas a las opiniones, por ejemplo, de la oposición golpista y neoliberal venezolana? No. ¿Por qué entonces sí se da cabida a las palabras de quienes han quedado más que retratados como mercenarios a sueldo de Provea y de los intereses del sistema?, ¿acaso basta con que alguien firme como “El Libertario” para que todas sus chorradas se pasen por alto y se considere que sus palabras merecen difusión, incluso a pesar de que sus posicionamientos dejan tanto que desear?

Por mi parte, os adelanto, por si acaso, que no me prestaré a debate ni a diálogo alguno, me importa entre poco y nada lo que El Libertario y sus lectores puedan opinar sobre esto, sus excusas y sus lloriqueos, así que si alguien estaba pensando en replicar, créeme, no merece la pena, yo ni me molestaría. Esto, al menos en esta ocasión, no es ni pretende ser una mesa de debate.

¡Contra el poder y sus falsos críticos!

* Nota: Aquí no me estoy refiriendo a todes les anarquistas en Venezuela, sino a la corriente que representa El Libertario y sus lectores, defensores etc. Por leer, yo creo que es positivo leer hasta el Mein Kampf (creo firmemente que no hay mejor manera de conocer aquello contra lo que luchas que escuchando y leyendo a tus enemigos). No obstante, no daría difusión ni a un sólo párrafo de ese libro en este blog. Y no, no pretendo comparar al personal de El Libertario con Hitler, pero a buenos entendedores, pocas palabras. Así mismo, tampoco tengo interés en desmerecer los esfuerzos que desde una postura revolucionaria algunes compañeres de verdad puedan estar realizando en tierras venezolanas. Por tanto, decir que, por supuesto, no es mi intención, en ningún caso, crear opinión sobre el contexto en Venezuela ni sobre las luchas y protestas que se están dando. Al contrario, creo que desde la distancia del Estado español opinar y/o hacer una valoración sobre el contexto o sobre la estrategia y la práctica de dichas luchas sería completamente absurdo. Les compañeres de Venezuela ya hablarán cuando lo estimen necesario, no necesitan que desde fuera empecemos a especular. Por eso, tampoco es una crítica de esas luchas ni pretendo opinar sobre el contexto en Venezuela en estos momentos. Lo que sí pretendo es contribuir a desenmascarar de una puñetera vez a esta gente, porque es irritante seguir encontrándonos sus artículos en nuestros medios.

Fuente: La Rebelión de las Palabras

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