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Oso¿Esto es libertad de expresión, o va más allá? Si yo escribo aquí que si un día me cruzo a este tipo le mato ¿es libertad de expresión o se puede considerar un delito de amenazas, o qué se yo? Ojalá nunca me cruce con este tipo en mi camino, pero de momento estoy pensando en borrarme de A.I. por si alguna vez ocurre, al menos no atentar contra mis principios, que ya no contemplan la no violencia contra una persona en casos como éste. Ojalá nunca me encuentre contigo, S. Sostres… A mí también podría darme por hacer lo que defiendes al sufrir la “violencia de encontrarte”…

Hoy ya me siento rebasado. Esto no es ultraderecha, no es facherío, no es defensa obscena de intereses particulares desde lo público, no es revisionismo histórico… Es mucho más, hasta el punto de que Pedro J. ha retirado de la edición digital el blog del impresentable de Sostres, a día de hoy, y al menos desde Fernando VII, el mayor (poner vosotr@s el apelativo, a ser posible acudiendo a los re-…, …-ísimo, propios del insulto “en argentino”) de este país. [Por cierto, periodistas: ¿cómo toleráis que alguien como este tipo firme en el mismo periódico que vosotr@s?]

Escribí varias veces sobre este tipo. Había quien me decía que no debía hacer publicidad sobre él, pero reconozco que, aunque hay parte de verdad, me rebasa lo que dice: atacó a Marcelino Camacho, a Labordeta, a los obreros… se vanaglorió en directo de ciertas posiciones en relación a las chicas de 17 años, que cualquier padre con hijas… Podéis leer cosas varias en http://impensando.wordpress.com/2011/02/24/18-salvador-sostres-eres-un-impresentable/ (ya sé que es un poco largo, pero es que el cabrón éste mete la pata un día sí y otro también). Pero todo ha quedado prácticamente en nada en comparación con lo de hoy. Si ponéis “salvador sostres un chico normal” en el buscador veréis que no está el artículo completo de El Mundo, aunque sí muchas cosas desde otros medios. Yo os pongo el artículo, y os dejo que cada uno valoréis…. No tengo adjetivos que no hagan alusión a su madre, y ni me gusta calificar de “hijo-de-la-grandísima-reputa” por ello, ni por el hecho de que el insulto que lleva por genérico una violencia de género que intento evitar, así que le ponéis vosotr@s los calificativos que creáis, que yo no tengo palabras…

Un chico normal” (Salvador Sostres, El Mundo, 7 de abril de 2011)

El chico rumano de 21 años que ha estrangulado a su novia embarazada, también rumana, de 19, “era un chico normal”, según han dicho de él sus vecinos y conocidos. “Discutían como cualquier pareja”, ha explicado la madre de la víctima. Después de cometer el crimen -o de presuntamente cometerlo, hasta que no se celebre el juicio- el chaval, horrorizado por lo que había hecho, telefoneó a su padre a Rumania y le mostró el cadáver de su novia muerta a través de una webcam.

Porque un chico normal de 21 años que está enamorado de su novia embarazada, es normal que pierda el corazón y la cabeza, el sentido y el mundo de vista, si un día llega a su casa y su chica le dice que le va a dejar y que, además, el bebé que espera no es suyo.

Ni puedo justificar ni justifico un asesinato, ni cualquier forma de maltrato tenga consecuencias más leves o más graves. No pienso que haya causas morales que puedan justificar matar a alguien, ni que puedan servir siquiera de atenuantes en el juicio. Digo que a este chico le están presentando como un monstruo y no es verdad. Es un chico normal que se rompió por donde todos podríamos rompernos.

Porque hay muchas formas de violencia, y es atroz la violencia que el chico recibió al saber que iban a dejarle y que el niño que creía esperar no era suyo. No te causa la muerte física, pero te mata por dentro y aquel día algo de ti muere para siempre. No justifico lo que hizo, ni creo que se pueda justificar, pero no es un monstruo: es un chico normal sometido a la presión de una violencia infinita, una violencia que no por ser física es menos violenta; un chico que luego tuvo una reacción terrible, inaceptable e inasumible, criminal, y que no sólo terminó con la vida de su novia y la de la criatura que esperaba, sino que terminó, en cierto modo, con la suya propia.

Espero que si algún día me sucede algo parecido disponga del temple suficiente para reaccíonar quemándome por dentro si que el incendio queme a nadie más. Pero me reconozco en el dolor del chico, en su hundimiento, en su caída al fondo de sí mismo oyendo las explicaciones de su novia. Me reconozco en su desesperación, muy normal y nada monstruosa: en su herida, en su desgarro. Quiero pensar que no tendría también su reacción, como también lo quieres pensar tú. Pero, ¿podríamos realmente asegurarlo? Cuando todo nuestro mundo se desmorona de repente, cuando se vuelve frágil y tan vertiginosa la línea entre el ser y el no ser, ¿puedes estar seguro de que conservarías tu serenidad, tu aplomo?, ¿puedes estar seguro de que serías en todo momento plenamente consciente de lo que hicieras?

Que la justicia dicte su sentencia y que sea tan severa como tenga que ser. Ante un asesinato no hay causas morales. Pero este chico no es un monstruo. Es un chico normal disparado al centro de su querer, arrancado a la vez de la novia y de su hijo, sometido a una violencia brutal que al no ser física nunca se considera, pero que ahoga y machaca lo mismo que cualquier otra violencia.

Hay muchas formas de violencia. La mayoría de los que escriben y leen sobre sucesos ignora cómo a veces el amor se convierte en escoria y en desgracia y se abraza desesperadamente a la tragedia”.

Creo que no hace falta comentar nada más. Sólo, Salvador Sostres, pedir lo mismo que tú, que si algún día me cruzo contigo “disponga del temple para reaccionar quemándome por dentro sin que el incendio queme a nadie más”. Yo tampoco soy un monstruo, sólo “un chico normal”, pero ante tanta violencia… quién sabe.

Javier Soria
http://javiersoriaj.wordpress.com/2011/04/07/el-fachodromo-10-un-chico-normal-salvador-sostres-el-mundo-7-abril-2011/
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