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Tratos crueles inhumanos y degradantes en la cárcel de Puerto III

Hemos recibido por correo electrónico el siguiente mensaje:

Con este comunicado queremos informar que en Puerto 3 siguen produciéndose malos tratos, abusos y torturas. A principios de mes llegaba una carta (…) donde decía: “Hace cosa de cinco días de la impotencia y lo poco que me queda para salir de todo esto, no devolví los golpes que recibí a las 8 de la mañana por una insignificante mirada que el carcelero interpretó como desafiante y por no sumar condena me quedé quieto recibiendo gomazos, patadas, puñetazos,etc. Por todo esto que me pasó, me rayé y terminé cortándome el brazo, desde el bíceps hasta la muñeca, todo ello provocado por la desazón y la rabia que sentía por no devolverle los golpes. Lo más irónico es que me llevaré un parte por resistencia y desobediencia al personal, pero ya ni le doy importancia al saber cómo funciona la burocracia de IIPP. Desde que llegué Estoy echando cada día escritos al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria pero soy consciente de la connivencia que existe.” Y continúa: “Ahora mismo llamé al verdugo para preguntar por el médico(…) Y me contesta que está comiendo y si vuelvo a tocar que me atenga a las consecuencias (…). Los veterinarios encubren todo lo que sucede aquí, así que no se sabe lo que realmente sucede. Estoy nervioso porque no hay motivos para que me hable así y encima amenazando. Son valientes porque se tiran en manada supuestamente para reducirte (…). Si publicáis algo de lo dicho que salgan los nombres de los torturadores: Carlos, José Luis, alias Machupichu, David el gallego, Alejandro, también gallego, Javier, Juan, número de identificación 4445, Luis, alias el paranoias, Pablo, jefe de departamento. Y que sepáis que estoy haciendo los ayunos los días 1, 15 y 30 de cada mes para reivindicar por todas y cada una de las torturas que sufrimos por estos verdugos. Un saludo a tosxs.”

Fuente: tokata.info

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Comentarios (6)

  • JOSE MARIA

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    He salido de la prisión de Puerto-3 muy maltrecho en relación a mi estado de salud. Cada vez que acudía a la consulta de la medica en el módulo nº 10 de ese antro, lo único que me prescribía era medicación para el estreñimiento, sin tener en cuenta los dolores, molestias e hinchazon que mi abdomen presentaba. Nada más salir en libertad, me vi obligado a acudir a los servicios de urgencias de un hospital donde me diagnosticaron problemas en mi vesícula biliar y próstata. Recientemente, me han extirpado tres pólipos de mi intestino grueso (colon).

    Asistir a la consulta médica de la médico que pasa consulta en el módulo nº 10 de Puerto-3 (más conocida como Esther la borracha), era menos que inasequible al desaliento debido a sus sandeces, necedades e improperios para con mi persona. Todo ello, en el interior de la consulta, a puerta cerrada, para que nadie viera ni oyera nada. Esa doctora, me coartaba diciéndome cosas tales como: "...te mucho cuidadito con lo que dices por el patio...

  • JOSE MARIA

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    PROSIGO: "...ten mucho cuidado con lo dices por el patio...", con relación a la desatención médica que ese engendro vomitivo me dispensaba en su consulta. Soy yo quien está pagando las consecuencias de la mala praxis médica dela "borracha". En prisión, al estar en desigualdad de condiciones esa médico no era más que una auténtica indeseable. Pero aún en prisión se tiene derecho a la vida, salud, integridad física y moral, tal y como establece el Reglamento Penitenciario (art., 3.4 RP). Esther, alias "la borracha", como le llaman en el interior de Puerto-3, médico de Puerto-3 es ,una auténtica embaucadora. Determinados miembros de mi familia, han estado a punto de ir a buscarla a Jerez de la Frontera, localidad donde la borracha reside, para explicarle las cosas de "otra manera". Tanto mi madre como yo, hemos evitado que esos familiares, hayan ido a buscar a semejante esperpento nauseabundo. En Puerto-3, no me dispensaron la asistencia médica necesario y lo he denunciado, con documentos

  • JOSE MARIA

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    PROSIGO: En el primer análisis de sangre realizado en el exterior de prisión, el nivel de colesterol (malo) que mi organismo presentaba era superior a 300. En los análisis de sangre efectuados en Puerto-3, los niveles de colesterol, según el médico de familia que actualmente me atiende, eran igualmente excesivos y preocupantes. Sin olvidar que, para obtener una copia de los análisis de sangre realizados en Puerto-3 debían ser solicitados mediante instancia oficial de Instituciones Penitenciarias (que para eso están, para hacer peticiones), a la enfermería de la misma, sin que en ningún caso, fuese informado de tales niveles de colesterol, por iniciativa facultativa. En otras palabras, para saber el nivel de colesterol en mi organismo debía solicitar previamente copia de los análisis referidos e interpretar, sin ser médico ni enfermero, los resultados en cuestión. Mi obligación como preso condenado era cumplir mi condena, observar buena conducta y obtener la libertad, pero no enfermo

  • JOSE MARIA

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    PROSIGO: Dado que la mala praxis médica de la que llaman doctora Esther, en el módulo nº 1O de Puerto-3, ha supuesto una evidente merma a mi calidad de vida, me siento autorizado y legitimado para decir que esa médico es, una verdadera hija de puta, canalla y que, en ese mismo módulo,, han ocurrido cosas todavía peores a las que me han ocurrido a mi, precisamente, porque los presos, no han recibido atención médica a en su debido momento. Esa tiparraca, va a amenazar, a su "puta madre". Cobarde donde las haya, se limitaba a amenazarme e insultarme, a puerta cerrada, en el interior de su consulta médica y no prestó la atención médica que en su momento necesité. Por otro lado, decir que, ese engendro vomitivo, no tiene una "mala ostia" y que dentro de prisión se hace la valiente maltratando a presos, como me ha maltratado a mi. Valga mi caso, como ejemplo, de lo que ocurre en ese lúgubre lugar.

  • JOSE MARIA

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    PROSIGO: En estos casos, el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria nº 10 de Andalucía, se comporta muchas veces, como cooperador necesario, al inadmitir o desestimar las quejas presentadas ante el mismo por los propios internos en este sentido, lo cual, hace que queden impunes este tipo de conductas que, bajo la errónea creencia de actuar bajo el principio de autoridad que otorga el pertenecer a la Administración Penitenciaria dentro de la cárcel, sigue manteniendo a estos indeseables en sus puestos de trabajo. A sensu contrario, bastaría con observar las disposiciones legales y reglamentarias expresamente vigentes con esta finalidad lo que evitaría mencionadas situaciones no deseables.

  • JOSE MARIA

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    El pánico que siento por poder padecer una enfermedad incurable debido a que no me prestaron la debida atención sanitaria en Puerto-3, se apodera de mi persona constantemente. Todo ello, podría haberse evitado con una adecuada atención médica o, al menos, haberse diagnosticado con más antelación. Pero ni tan siquiera, la que todos los presos conocimos en Puerto-3 como, “la borracha”, me propuso, nunca, una consulta médica extra carcelaria al hospital de Puerto Real, lo que implica que mi estado de salud le importaba una mierda. A todos los internos sin excepción se les garantizará una atención médico-sanitaria equivalente a la dispensada al conjunto de la población. Las prestaciones sanitarias se garantizarán con medios propios o ajenos concertados por la Administración Penitenciaria competente y las Administraciones Sanitarias correspondientes (art., 208 RP).

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